Capítulo 2: El Amor

Por Juan Avecilla.

A medida que va avanzando la semana, intento pensar un tema que todos los que de alguna forma lleguemos a estas líneas tengamos en común con el mero objetivo que sentir lo que yo escribo, sirve para alguien o para algo, si esto es así habrá merecido la pena todo. Es entonces cuando aparece rápidamente él, el amor.
Porque si hay algo que todos tenemos en común es la mochila a cuesta a causa de amores fallidos y apuestas perdidas, seguro que al leer esto ya se os vienen recuerdos a la mente y que de alguna forma, sabéis de lo que estoy hablando.

Lo bonito o triste de esto es que cada persona que pasa por nuestra vida va dejando su huella en ella, ya sea por recuerdos o por aprendizajes. Te vas pero tu huella se queda, y aunque ya no estemos de alguna forma tu huella sigue estando, aunque ya no sientas nada y estemos con nuevas personas, e incluso nuestra vida sea muy distinta a la última versión de nosotros mismos que esa persona conoció; sin embargo, esa señal permanece perenne en el corazón.

Y toda persona que pasa deja su señal, su recuerdo y su aprendizaje. La otra parte de esto (y que nadie te cuenta) es que algunas personas inician o cierran una etapa, y que al igual que los capítulos de los libros, es posible que se acabe. Y aunque necesitemos un tiempo de reconstrucción y fortaleza, tenemos la certeza, la fe absoluta y la esperanza de que abriremos una nueva etapa. Porque siempre que se cierra una puerta, hay otra que se abre.

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