
Crónica y galería fotográfica de Álvaro Cruz.
La Reina de Reyes daba fin a la Novena y cultos con su tradicional salida por las calles que rodean la Catedral, dónde Ella reside. Tomó su recorrido habitual: salida por la Puerta de los Palos, Placentines, Alemanes, Avenida de la Constitución, Fray Ceferino González, Plaza del Triunfo, Plaza Virgen de los Reyes y entrada por la Puerta de los Palos.
La procesión comenzó a salir a las 07:30h y una media hora más tarde, Ella se postró ante sus fieles. El inconfundible olor a nardos que perfuma Sevilla en agosto volvía a recorrer sus calles; la elegancia de la Banda Municipal de Sevilla y su repertorio en el que intercalaban marchas dedicadas a la Patrona y algunas otras eucarísticas; la presencia de las autoridades municipales y eclesiásticas… Simplemente Sevilla para y por la Virgen de los Reyes.
Se paseó por las calles de Sevilla con la misma elegancia y categoría de siempre mientras giraba para que todos los presentes pudieran disfrutar de su belleza. Regresó a la Puerta de Palos, aquella de la que saldría un par de horas antes y se detuvo ante el público que, expectante, disfrutó de un último paseo de la Banda Militar que la acompañaba.
La Patrona entró en su sede, la Santa Iglesia Catedral de Sevilla, y volvió a colocarse en el altar de Novena para presidir un nuevo acto encabezado y dirigido por el Arzobispo, Monseñor don José Ángel Saiz Meneses. Con esto, la capital andaluza cerraba El Día de la Virgen.


