La coronación de la Virgen de la Piedad de la Hermandad del Baratillo ha recordado a los grandes eventos que hace décadas no se veían en Sevilla.

Una catedral repleta ha acogido a los hermanos de la corporación del Miércoles Santo, todos a los pies de la Virgen de la Piedad y el Cristo de la Misericordia. Los momentos previos a la coronación han estado llenos de abrazos y sonrisas entre los hermanos y autoridades. Al hermano mayor, Luis Fernando Rodríguez Carrillo, le faltaban brazos para tanto invitado. En primera fila el Alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, junto a las autoridades militares y civiles de la ciudad. Destacaba en la segunda fila el exfutbolista Joaquín y el vestidor de la hermandad, José Antonio Gran de León. Junto al hermano mayor se encontraba el presidente del Consejo de Hermandades.

La ceremonia comenzaba con un par de minutos de retraso con los sones más solemnes posible. El cortejo litúrgico atravesó el pasillo central hasta llegar al altar del jubileo, cortejo en el que se encontraba la diadema que sirvió para coronar a la Virgen de la Piedad y justo delante la que será colocada la de espinas para el Cristo de la Misericordia.

La belleza de la imagen mariana fue exaltada durante la homilía por el Arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses, quien presidió la ceremonia. Recordó que la fecha no ha sido elegida al azar si no por ser el día de la Exaltación de la Cruz, titular de la hermandad. También versó sobre la Piedad y Misericordia que todos los católicos debemos de tener hacía los más necesitados, como las acciones caritativas de la coronación como una escuela en el Polígono Sur y un comedor en Tres Barrios.

Al finalizar la homilía tuvo lugar la bendición de la corona de espinas y de la diadema de coronación para acto seguido, el señor Arzobispo, las colocó a los pies del Señor de la Misericordia y sobre las sienes de la Virgen de la Piedad, respectivamente. Prorrumpiendo todos los asistentes en un aplauso se expresó el jubilo que supone el momento vivido.
La ceremonia de la coronación finalizó con los sones de ‘Salve del Baratillo’ de Espinosa de los Monteros, justo después de rezar la oración que el Arzobispo ha realizado para la ocasión.