Desconcierto entre cofrades y hermanos.

Esa es la pregunta con la que se levantaron todos los cofrades y macarenos el pasado sábado. La Basílica abría sus puertas y se podía contemplar, muy cambiada, a la Esperanza Macarena tras la actuación de mantenimiento y conservación acometida por el equipo del profesor Arquillo Torres. Fueron tales las quejas presenciales y en redes sociales, que la Virgen fue retirada a media mañana del culto y repuesta nuevamente a primeras horas de la tarde para corregirse un efecto indeseado provocado por las pestañas sustituidas durante la intervención.
En un comunicado público, la Hermandad comprende y comparte las muestras de preocupación de hermanos y devotos, actuando con la mayor diligencia posible y, aseguran, siguiendo criterios técnicos para reparar dicha alteración estética no buscada.
Es cierto que la Virgen presentaba problemas de policromía, especialmente en el pómulo y en las manos, pero el desconcierto por la intervención es latente, al haberse cambiado prácticamente la expresión de la dolorosa.