No metamos al enemigo en casa

Fernando Aguado, Paquili y la Esperanza de Triana se posicionan en contra de los encargos a talleres asiáticos.

Lo que parecía un simple estreno patrimonial de la Pastora de Santa Marina ha destapado una de las tensiones más serias que atraviesa hoy el arte sacro sevillano: la llegada de bordados procedentes de talleres de Pakistán.

Artistas de renombre como Fernando Aguado han advertido del peligro que supone esta práctica. “Un día no habrá talleres aquí y todo lo que venga serán copias malas. Nadie restaurará nuestro patrimonio”, lamentó.

La voz más firme en esta defensa es la del bordador Paquili, referente en el sector, que ha denunciado públicamente la situación. En sus palabras, se trata de una “competencia desleal” que no tributa en España, no respeta procesos artesanales y pone en riesgo la esencia misma del patrimonio sevillano. “Si Sevilla es capital mundial del arte sacro, ¿cómo vamos a renunciar a nuestra excelencia para adquirir productos que no nos representan?”, cuestionó.

La polémica no se queda solo en el gremio. La Esperanza de Triana se ha posicionado a favor de los artesanos, recordando que tras cada bordado hay familias que viven de este oficio, y que solo respetando la originalidad y la autenticidad será posible mantener viva la riqueza cultural y espiritual de la Semana Santa.

Con estos pronunciamientos, la defensa de los talleres locales gana fuerza frente a la tentación de encargos foráneos que, aunque más baratos, amenazan con poner en jaque siglos de tradición y el futuro del arte sacro sevillano.

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