El Cabildo General Extraordinario celebrado ayer, 3 de febrero, aprobó por unanimidad la intervención de Nuestro Padre Jesús de la Victoria y María Santísima de la Paz, una decisión clave para la preservación del patrimonio devocional de la corporación

La Hermandad de la Paz ha dado un paso decisivo en el cuidado de sus principales referentes espirituales tras el respaldo unánime de los hermanos a la propuesta de la Junta de Gobierno. La restauración de las Sagradas Imágenes será llevada a cabo por el conservador-restaurador Pedro Manzano Beltrán, en una actuación que refuerza el compromiso con la conservación artística y religiosa.
La decisión fue adoptada tras la exposición de los informes técnicos que analizaban el estado de ambas tallas y las posibles líneas de intervención. El apoyo fue absoluto, con la totalidad de los votos emitidos a favor, reflejando la unidad de la corporación en torno a este importante proyecto.
La Junta de Gobierno ha indicado que comunicará próximamente el calendario concreto de los trabajos. Las intervenciones se programarán cuidadosamente para garantizar el normal desarrollo de la vida cultual de la Hermandad y el respeto a los tiempos litúrgicos.
María Santísima de la Paz es una dolorosa realizada en 1939 por el imaginero Antonio Illanes Rodríguez, con busto tallado en madera y estructura de candelero. Su bendición marcó el inicio de una profunda devoción mariana que ha acompañado a la Hermandad desde sus primeros años.
A lo largo de su historia, la imagen ha recibido distintas actuaciones de conservación para preservar su policromía y estructura. Entre ellas destacan las intervenciones de Sebastián Santos, el profesor Arquillo y Juan Manuel Miñarro López, siendo esta última en 2002 especialmente relevante.
La Virgen de la Paz ocupa un lugar central en el calendario devocional de la corporación, con cultos que se desarrollan principalmente en el mes de octubre. El Triduo, el Rosario de la Aurora y la Función Solemne son algunos de los actos más significativos en su honor.
Nuestro Padre Jesús de la Victoria, también obra de Antonio Illanes, fue tallado en 1940 en madera policromada y de tamaño natural. La imagen cristífera se convirtió desde su bendición en el eje espiritual de la Hermandad, congregando la devoción de generaciones de hermanos.
El Señor fue igualmente restaurado en 2002 y protagoniza los principales cultos cuaresmales de la corporación. El Solemne Quinario y el Besapiés constituyen momentos de especial recogimiento y preparación espiritual para la estación de penitencia.
Además, cada año se celebra un Vía Crucis por las calles de la feligresía presidido por el Señor de la Victoria. Este acto de oración pública invita a los fieles a meditar la Pasión de Cristo, reforzando la dimensión evangelizadora de la Hermandad.
Con esta decisión, la Hermandad de la Paz afronta una nueva etapa en la protección de su patrimonio sacro. La restauración de sus titulares asegura la continuidad de un legado artístico y devocional que forma parte esencial de la historia cofrade de Sevilla.