El Cabildo de la hermandad universitaria aprueba una hoja de ruta basada en el rigor artístico y la transparencia para finalizar el proyecto de Antonio Gutiérrez de la Peña.

La Hermandad de los Estudiantes ha despejado las incógnitas sobre su futuro patrimonial. Tras el cabildo celebrado este miércoles, la corporación del Martes Santo ha ratificado que la finalización del nuevo paso procesional es su prioridad institucional absoluta, estableciendo un marco de trabajo que combina la solvencia técnica con la participación de sus hermanos.
La principal novedad operativa es la creación de una comisión asesora específica que supervisará cada fase de los trabajos pendientes. Este órgano contará con la presencia clave de Antonio Gutiérrez de la Peña, autor del proyecto, para asegurar que la ejecución final sea fiel al diseño original y mantenga la coherencia estética que requiere una obra de esta envergadura.
Esta comisión no solo vigilará la calidad artística, sino que gestionará:
- Informes técnicos y económicos: Seguimiento detallado de la inversión y los plazos.
- Análisis de ejecución: Supervisión del estado actual de la talla y la orfebrería.
- Transparencia: Comunicación constante a los hermanos sobre las variaciones y el cronograma previsto.
La decisión no es casual ni puramente estética. La Hermandad encara un año clave: 2026, fecha en la que se conmemorará el centenario de su primera estación de penitencia.
Aquel 30 de marzo de 1926, el Cristo de la Buena Muerte procesionó por primera vez desde la Iglesia de la Anunciación en un paso de estilo renacentista que las crónicas de la época ya calificaron como una «verdadera obra de arte». Con la culminación del nuevo paso, la actual Junta de Gobierno busca cerrar un ciclo histórico, uniendo el legado fundacional con una proyección de futuro acorde al patrimonio de la ciudad.