La Hermandad de la Estrella plantea una votación histórica entre aceptar una nueva propuesta artística o mantener el conjunto actual

La Hermandad de la Estrella de Triana se prepara para un momento clave en su historia reciente: los hermanos están llamados a decidir sobre una única propuesta para renovar las figuras secundarias que acompañan al Señor de las Penas en el misterio procesional. Tras un largo estudio artístico impulsado por la Junta de Gobierno y una comisión especializada, se ha seleccionado un proyecto definitivo que será sometido a aprobación en cabildo general en las próximas semanas. Esta fórmula de decisión excluye la comparación de varias alternativas, limitando el veredicto a “sí” o “no” sobre la propuesta elegida.
El proceso que ha conducido a esta votación comenzó con el cabildo extraordinario celebrado en junio de 2024, cuando la corporación acordó encargar un análisis para evaluar la conveniencia de reformar las figuras del misterio que datan de mediados del siglo XX. Con la restauración del Señor de las Penas ya programada en el taller de Pedro Manzano, los trabajos técnicos sobre el diseño de la escena han avanzado con discreción, recibiendo distintas aportaciones de reconocidos imagineros cuyos nombres no se han hecho públicos.
La particularidad de este procedimiento radica en la decisión de presentar una sola iniciativa a los hermanos de la hermandad. Este enfoque, según la dirección de la corporación, responde a un deseo de los artistas participantes de evitar que el proceso se convierta en una competición abierta, optando por un método más serio y técnico de selección interna. Las propuestas descartadas no serán dadas a conocer ni expuestas públicamente, lo que subraya el carácter exclusivo de la opción que llegará al cabildo.
Históricamente, el misterio del Señor de las Penas con el Cristo tallado por José de Arce en 1655 y las figuras secundarias realizadas por Antonio Castillo Lastrucci en 1952 ha estado sujeto a debate entre cofrades y expertos. A lo largo de más de siete décadas solo ha sufrido dos modificaciones relevantes, y los intentos previos de reforma a principios del siglo XXI no llegaron a votarse o fueron rechazados en cabildo. Ahora, la hermandad afronta de nuevo la posibilidad de dar un giro artístico a este emblemático conjunto escultórico, con la decisión final en manos de sus hermanos.