Una intervención de ocho meses para conservar una de las tallas góticas más antiguas y queridas del Salvador

En pleno corazón de Sevilla, la Catedral ha arrancado un proyecto de restauración. Se trata de la intervención sobre la imagen de Nuestra Señora de las Aguas y el Niño, una figura gótica venerada desde hace siglos en la Iglesia Colegial del Divino Salvador. Data del siglo XIV, lo que la convierte en una de las piezas marianas más antiguas y queridas dentro de este templo sevillano.
Lo que hace especial este trabajo no es solo que se vaya a “arreglar” una escultura antigua, sino cómo se está haciendo. Antes de tocar nada, expertos han usado rayos X y TAC para ver cómo está por dentro la imagen, localizar posibles daños ocultos y planear el proceso sin sorpresas. La restauración, que durará aproximadamente ocho meses, la lidera el especialista Enrique Gutiérrez Carrasquilla, con la supervisión directa de la conservadora del Cabildo Catedral.
Pero ojo, que aquí no se trata de “pasar una manita de barniz” y ya. La talla ha vivido muchos años de culto, miradas, caricias y velas encendidas, así que los responsables quieren garantizar que tanto la estructura como el acabado artístico se mantengan lo mejor posible para el futuro. Además, documentarán todo el proceso con fotos y estudios técnicos, algo que no siempre se ve en restauraciones habituales.
Al final del día, esta intervención no solo es importante para los devotos que siguen rezando ante la Virgen de las Aguas, sino también para quienes valoran el patrimonio histórico de Sevilla. La Catedral reafirma así su compromiso con conservar sus tesoros para que sigan emocionando a futuras generaciones, mezclando tradición, fe y arte con una dosis de ciencia moderna.