Estará disponible hasta el próximo día 20 de marzo.

La sede del Círculo Mercantil de Sevilla se convierte estos días en el epicentro de la devoción y el costumbrismo local. Hasta el próximo viernes 20 de marzo, los visitantes podrán disfrutar de la exposición “Gubia y Pincel. Detalles costumbristas de la Fe”, una ambiciosa propuesta pictórica que sirve como broche de oro para cerrar el prestigioso ciclo Círculo de Pasión 2026.
La muestra corre a cargo de los reconocidos artistas Miguel Ángel Pérez y Rafael Romero. No es la primera vez que ambos creadores asumen la responsabilidad de clausurar este ciclo; su veteranía y su capacidad para conectar con la identidad sevillana los han consolidado como figuras clave de esta cita cultural, repitiendo como finalistas tras haber cerrado con éxito ediciones anteriores.
La exposición no se limita a una mera representación de imágenes sagradas, sino que propone un diálogo entre la fe popular y la vida cotidiana. A través de sus pinceles, Pérez y Romero exploran diversos ángulos de la idiosincrasia sevillana:
- Devoción cofrade: Retratos de imágenes veneradas que capturan la unción y la esencia de la Semana Santa.
- Identidad local: Escenas que reflejan ceremonias y actos fundamentales de la cultura de la ciudad.
- Tradiciones tangenciales: La muestra expande su horizonte hacia otros pilares de la cultura andaluza, incluyendo el toreo, las peregrinaciones al Rocío y composiciones de bodegones tradicionales.
Cada obra es un ejercicio de técnica y sensibilidad, donde la observación detallada permite al espectador recorrer la memoria colectiva de Sevilla, demostrando que la fe y la costumbre siguen vivas en la sociedad contemporánea.
El evento ha contado con una importante respuesta de público y la cobertura gráfica de Benito Álvarez, quien ha documentado la expresividad de las piezas y el ambiente solemne que se respira en las salas del Círculo Mercantil.
Con esta exposición, el ciclo Círculo de Pasión 2026 se despide reafirmando su compromiso con la promoción del patrimonio artístico y devocional, dejando en manos de «Gubia y Pincel» un cierre cargado de emoción y maestría técnica.