Toca mirarse el ombligo – Minion Capillita

Hola amig@s. ¿Qué tal el fin de semana? Yo he de reconoceros que no me he atrevido a salir a la calle. He dejado colgada y planchada la túnica, a ver si el domingo que viene soy capaz. Resignado, pero con ganas de levantarme.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Podría hablaros sobre la oleada de “cangrejeros” que se concentraron ante el paso de la Virgen dela Esperanza. De las bullas que se formaron en los últimos tramos del cortejo, impidiendo el transitar de la cofradía por la falta de civismo de alguno, podría hablaros de los tapones que se formaron en ciertas calles o de la actitud violenta de la policía. Podría hablaros sobre el espectáculo que se vio, una vez más, ante el banderín de las Tres Caídas. Pero sería un hipócrita, sería un demagogo si miro la paja en el ojo ajeno, esta vez, y no veo el problema que hay en esta casa.

En esta ocasión he querido realizar un artículo de opinión distinto, o mejor dicho, una carta de disculpas a todos vosotros. No sé cómo explicaros cómo han sido estas últimas horas, pero os aseguro, que no han sido las mejores de mi vida. Una jornada de ilusión y de esperanza se fue a la deriva, se esfumó como una nube de incienso, y en cuestión de minutos todo se tornó de color azabache.

Me comprometí…nos comprometimos a llevaros desde las seis de la tarde del día de Todos los Santos el traslado de la Virgen de la Esperanza hasta la Santa Iglesia Catedral…y os he fallado…os hemos fallado. Os he fallado, y eso duele. Todo estaba listo, se había creado un equipo sin precedentes tanto en la Iglesia Conventual del Santo Ángel (lugar donde se instaló el set de retransmisión) como en las calles de la ciudad. Se estaban estrenando nuevos equipos para hacer de esta retransmisión algo digno y de elogiar…y os he fallado. Y espero, que seáis capaz de perdonarme.

Cuando quedaban diez minutos para que el reloj del ayuntamiento marcase las seis de la tarde, algo falló. Un problema en los estudios centrales de Radio NEO FM Sevilla, y en concreto, el mal hacer del técnico que en aquel momento estaba al frente de la retransmisión desde aquel punto, hicieron que nos os pudiésemos llevar la señal en directo. Si os confieso algo, en aquel momento no sabía ni qué sentir. Los minutos pasaban y el problema no se solventaba. La ineptitud de la persona que se encontraba en la radio, por fortuna ya fuera de la misma, impedía que el trabajo de la técnico que se desplazó con nosotros hasta el Santo Ángel fuese de sobresaliente.

A pesar de todo, os confesaré algo, no me rendí. Quería hacerlo por vosotros, por llevaros una pincelada de esperanza. Quería hacerlo por los cuatro corazones que tenía en la calle con un micrófono para contaros la Esperanza (Pedro Morón, Antonio Torres, Ángel García y Álvaro Holgado). Quería conseguirlo por el equipo que estaba en el convento (Alexis Fernández, Julio Miguel Hurtado e Irene Astorga). Quería que Sevilla…quería que el mundo no se quedase sin la Esperanza.

Mi situación física no era la mejor. La salud me estaba jugando una mala pasada, pero aunque me costase un disgusto, juré llevaros la Esperanza y así lo quise hacer. Llegaba San Juan Evangelista al Santo Ángel y no había forma de conectar…avanzaban los tramos y tampoco. En aquel momento decidimos, mientras se intentaba solventar el problema, realizar un falso directo para captar los sonidos que nos dejó la Virgen a su paso por nuestro set. Si os confieso algo, fue bonito verla desde allí, aunque no lo disfruté. No estuve pendiente de sus ojos, de su cara morena y de su roneo tan trianero. No estuve pendiente de Ella…porque estaba intentando arreglar los problemas…porque solo pensaba en vosotros.

Nada más Ella se marchó de nuestro punto, parece que se obró el milagro. La conexión volvió, y a pesar de ser las 20.40h decidimos empezar la retransmisión en directo. Mi equipo estaba hundido, no tenía ganas de hacer algo mal, estaba triste por la imagen que estábamos dando…y aunque os aseguro que me han llovido críticas, decidí empezar la retransmisión en directo. La calidad sonora (por motivos anteriormente explicados) no fue la mejor, pero estuvimos dos horas en directo…y por llevarle la Esperanza a una sola persona que no pudo salir a su encuentro…mereció la pena.

Me consta que han sido varios los que se han alegrado de esta desgracia. Han sido varios los que han festejado que se chafase la retransmisión, pero lo que no sabía es que en un programa en el que la ESPERANZA se lleva por bandera…no se iba a dejar de luchar. Mis compañeros de calle estaban chorreando en sudor, con goterones de cera en sus chaquetas, empujados, insultados, maltratados por la policía y despreciados…pero aún así estuvieron al pie del cañón. ¿Quién de vosotros, fariseos, puede presumir de tener un equipo en el que solo importa ofrecer un servicio…y no la notoriedad?

Ningún gran medio, televisivo o radiofónico, se prestó a retransmitir el evento cofrade del año (con todos mis respetos a la Victoria Cigarrera). Tenían mejores condiciones económicas y técnicas, pero no apostaron por ello. Fuimos los únicos que quisimos contaros la Esperanza. Salió peor de lo que imaginamos…mucho peor. Me costó un viernes en cama, pero solo por leer algún comentario de personas que escucharon la retransmisión o por recibir el apoyo de mis compañeros mereció la pena.

No tenemos vuestros medios técnicos. Si no sois capaces o no queréis hacer algo por Sevilla y por todo aquel que necesita ESPERANZA, al menos, no critiquéis el esfuerzo de los demás. Lo fácil hubiese sido rendirse, pero eso era lo que muchos esperaban. Al menos podemos afirmar que allí estuvimos, y me siento orgulloso de mi equipo. Se han tomado medidas, algunas duras, para evitar que esto vuelva a suceder, pero lo que no os debe caber la menor duda es que si los tiburones no están, este pececillo llamado PASIÓN Y ESPERANZA saldrá siempre donde esté la noticia para llevaros, dentro de su humildad, lo que queréis.

Tenemos mucho que mejorar, tenemos mucho que perfeccionar. Hay cosas que no dependen de nosotros, e incluso, me genera resignación no poder ofreceros una mayor calidad, pero los límites son los que son. Siempre que pueda sobrepasaré ese límite, pero lo que tengo claro es que haremos un periodismo cofrade profesional, sin sensacionalismos y brindando siempre la ESPERANZA a quien más lo necesite.

Hoy domingo, en la 90.4FM y http://www.neofm.es podréis escuchar de 15h a 17h y de 21h a 23h la redifusión de ese día para el recuerdo, por lo bueno y por lo malo. Pero, al fin y al cabo, una jornada de Esperanza.

Os pido perdón una vez más. Gracias en nombre de mi equipo. ¡Que reine siempre la ESPERANZA!

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