Esto consiste en ser solidarios… – Minion Capillita

Ni porque sea Navidad algunos dejan un poquito de lado el egocentrismo y el afán de protagonismo y miran un poco por el bien común. Hay saber ver la paja en el ojo propio y evitar ser pesimista para todo. ¡Señores del sanedrín, felices fiestas!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una de las noticias más destacadas de los últimos días en el panorama cofrade ha sido sin duda a filtración de un whatsapp emitido por el hermano mayor de la Candelaria, Justo Rufino, en el que expresa a sus otros homónimos de la jornada su malestar con respecto al Consejo. Me gustaría saber, para empezar, como se filtra algo así. ¿Es que no existe hoy en día sentido del valor y del respeto? Da igual que estemos en un entorno cofrade, y por ende, religioso. Da igual. Lo importante es ver quién hace más daño a quién, quién saca antes los pies del tiesto y quién le pasa el “pantallazo” al medio de turno para que lo publique. Si este señor lo manda por equivocación a otra persona que no era su diputado mayor de gobierno, ¿quién puede ser tan rastrero de hacer ese daño? En fin.

Al margen de esto, espero que los señores del Consejo se den cuenta de lo que sucede. Han prometido a los ocho hermanos mayores del día que tras el puente de la Inmaculada se sentarán a conversar con ellos, estando presentes en la reunión tanto el delegado de día como los miembros de la junta superior. ¿Qué se sacará de claro en todo esto? Nada. Mañana ya es 10 de diciembre, habrá finalizado el puente de la Inmaculada, y algo me dice a mí que los señores del consejo se marcarán un “poyaque”. Es decir, “poyaque” estamos en diciembre esperamos a que pasen las fiestas. “Poyaque” estamos en enero nos reunimos a principios de Cuaresma. “Poyaque” estamos metidos en marzo nos esperamos y tras la Semana Santa nos reunimos y trabajamos con tiempo en lo que será el Martes Santo de 2020.

¡Ustedes también saben que será así! No se puede ir, y menos en el terreno de las cofradías, imponiendo absolutamente nada. Una mentalidad común entre todos los cofrades es que la institución de la calle San Gregorio ha perdido ese peso, esa notoriedad que tenía años atrás en la que hablar del Consejo era pensar en un grupo poderoso, autoritario y cuya palabra se entendía como superior y primordial para los intereses de todas las hermandades. Ahora, estos señores solo parecen buscar titulares. Solo parecen buscar notoriedad, y han quedado relegados más al plano de buscar posibles alternativas de itinerarios (que no es su verdadera función) que en servir a las hermandades. ¡Por favor!

Ellos no ayudan. Llevan semanas en el cargo pero ya andan diciendo que se niegan en rotundo al Martes Santo a la inversa. Claro…en pleno siglo XXI, los hermanos mayores no se van a quedar de brazos cruzados y no van a permitir que estos señores tiren por la borda la solución que ellos buscaron a un día. Una solución que la incompetencia del Consejo anterior evitó que llegase.

El caso es que la situación es verdaderamente tensa y complicada, y que los nervios están a flor de piel. Los hermanos mayores no se van a conformar con un caramelito, y ni mucho menos con volver sin garantías a la Semana Santa de 2017; al derecho pero con más retrasos y tapones que la M30 en hora punta.

Particularmente, yo soy de los que piensan que la solución pasa por un cambio en el orden de la jornada. ¿Por qué no poner este orden (Candelaria, el Cerro, San Esteban, los Estudiantes, San Benito, Dulce Nombre, Santa Cruz y los Javieres)? La Semana Santa, considero desde mi humilde opinión, debe guardar su carácter solemne y de uniformidad, por lo que no tiene mucho sentido que unas vayan en una dirección y al otro día las otras vayan en la dirección opuesta. Eso por no hablar del sentido banal que cobra ir a la Campana después de haber estado en la Catedral, y más si tu templo está en la zona opuesta de la ciudad.

No obstante, no estar de acuerdo con el “Martes Santo al revés” no significa que haya que oponerse a todo. Significa que hay que buscar soluciones viables e inmediatas, o de lo contrario el problema será mayor. Aquí no vale decir NO y eso es lo que hay los cuatro años que yo esté al frente. Aquí hay que decir NO, pero se hace esto otro. Porque el Consejo no está para mandar, sino para servir. Y si las hermandades llegan a un acuerdo, al menos hay que escucharlas. Vale que no se haga la carrera oficial a la inversa, pero al menos, den soluciones.

Veremos a ver cuánto tiempo pasan hasta que las ocho corporaciones sean escuchadas o reciban una solución viable. Esperemos que no se convierta en el eterno problema, como la Madrugá. Echar balones fuera es lo fácil, pero quedarte quieto y encima criticar lo que hacen los demás…es más fácil todavía. Y es que, señores del sanedrín, esto consiste en ser solidarios.

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