2018, el yin y el yang – Minion Capillita

¡Hola amig@s! ¿Tenéis preparadas las uvas y el Freixenet? Yo a ver si puedo tomarlas tranquilo, que tal y como está el panorama, son capaces de destituir a una banda el mismo día 31.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Acaba 2018. Acaba el año, para mí, del disparate. Acaba un año en el que es fácil resaltar lo bueno, pero también (por desgracia) muy sencillo destacar lo negativo. Acaba un año en el que todos pudimos disfrutar de nuestra hermandad en la calle, que pudimos hacer una estación de penitencia digna y en el que pudimos vivir una Madrugá sin sorpresas. No obstante, y aunque el tiempo acompañase, todavía seguimos con problemas latentes como el aforamiento de vías, los carritos “abre caminos” y el escaso público de la noche del Jueves al Viernes Santo, por no hablar de la tantas veces nombradas “Ley Seca”, una pifia más del consistorio municipal.

¿Será 2019 el año en el que vuelva la gente a salir sin miedo a las calles? ¿Será 2019 el año en el que los padres dejen de utilizar los carritos de bebé de sus hijos como escudo en una bulla? (de toda la vida de Dios el carro se ha llevado cerrado, pero bueno) ¿Será 2019 el año en el que se dejen de politizar las elecciones y de cambiar bandas por cambiar? ¿Será 2019 cuando el Consejo por fin haga algo?

2018, además del sol en la Semana Santa (a pesar de la tristeza del Viernes de Dolores), nos ha dejado otra vez retrasos. Nos ha demostrado otra vez los cacaos de jornadas como el Domingo de Ramos, el Miércoles Santo y la Madrugá, aunque por fin la Macarena se ha mostrado más sensata y colaborativa y ha optado por pasar por la Alfalfa, todo un acierto para disfrutar de la Virgen de la Esperanza por un lugar atípico y bien hermoso.

Ha sido el año de la apuesta por el “Santo Martes”. El año de la polémica, de la eterna pregunta de por qué un día las cofradías van al revés o sobre qué sentido tiene ir a Campana tras pasar por Catedral. Ha sido el año de la prueba y esperemos que del final. ¿Por qué cambiar el sentido? ¿Por qué no cambiar simplemente el orden de paso? Las hermandades son egoístas…sí…egoístas. Prefieren cambiar la estética y la cordura de un desfile procesional y religioso antes que perder su orden de paso original. Una lástima. Y ante esto, un Consejo incompetente que solo sabe, a pesar de llevar escasos días en el cargo, poner freno a todo y volver a la “Inquisición Cofrade”. Las hermandades del Martes deben arreglar sus problemas, y el Consejo que se dedique a solventar los problemas que tiene.

Que se dedique a darles su lugar a las glorias y a las sacramentales. Que se dedique a acercar el pregón al pueblo, y no solo a las élites sociales. Que se dedique a hacer un reparto equitativo de los ingresos por los abonos. Que se dedique a imponer un sistema de abonos más justo y eficiente, que permita ir variando y deje de ser hereditario. Que se dedique a mejorar en comunicación y a frenar a quienes se creen alguien solo por estar en un grupo de whatsapp. Que se dedique a exterminar la calle Sierpes de la Carrera Oficial y a dejar de pensar solo con el bolsillo. Hay tantas cosas que cambiar, que fijarse solo en el Martes Santo es ser demagogo.

Ha sido el año de las salidas extraordinarias, a pesar de que la lluvia impidiese la de los Dolores del Cerro. Ha sido el año de la coronación de la Victoria Cigarrera, talla hermosa, pero cuestionada coronación al ver los criterios que últimamente se están teniendo en cuenta. Y en el horizonte…los Ángeles. A ver…Ha sido el año en el que la Esperanza de Triana ha celebrado seis siglos de vida, pero donde se han sobrepasado los límites de la cordura y se han jugado a los pasitos, intentando arreglarlo con un regreso en hora (aunque teniendo en cuenta que los horarios estaban inflados).

2018 pasará a la historia por los absurdos e ilógicos cambios de bandas de las hermandades. Esas instituciones que además de pelearse por una vara dorada y por montar una guerra en la Hermandad del Amor o en los Gitanos, además se dedican a venderse al mejor postor. Las hermandades, que deberían valorar el patrimonio humano, y que prefieren ahorrarse unos euros y mirar por la notoriedad, porque conozcan a tu hermandad y contratar a una banda de Málaga, Huelva o Jerez, dejando en el camino a bandas de Sevilla que se mueren en nuestras manos. Este año hemos perdido al Juncal y al Cautivo de Santa Genoveva.

Ha sido el año de recuperar Santa Catalina, catorce años después. Un año para la historia. Un año mágico para el arte y el patrimonio de la ciudad.

Sinceramente, ha sido un año para olvidar. Un año en el que todos hemos quedado embrujados con las Esperanzas en besamano, a pesar de que la Macarena estableciese una política (muy correcta con sus hermanos), pero poco ortodoxa con los visitantes, exponiendo a su Virgen como si fuese “La Gioconda”.

Espero que 2019 les traiga a los fariseos un poco de cordura y sentido común. A las instituciones poderosas eso, mayor poder. Y a nosotros, los cofrades de a pie, paciencia para lo que viene.

¡Señores, feliz año!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s