No son cien años, sino cien corazones – Minion Capillita

¡Hola amig@s! ¿Pues no va Asenjo y afirma en otro programa de radio que se van a limitar las coronaciones a Dolorosas, de al menos, cien años de antigüedad? ¿Va un poquito tarde, no? ¿O no? 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ponerle una edad a una Virgen para poder recibir la mayor condecoración que se le puede otorgar a una imagen de la Madre de Dios es una canallada. Igual que para comprar alcohol o tabaco hay que presentar el DNI, ahora para coronar a tu Virgen tendrás que hacer más o menos lo mismo, pero tirando de páginas y páginas de hemeroteca.

No me extraña que Asenjo se tenga que poner serio, pues esto de la coronaciones ha puesto a Sevilla en la primera fila de todas las mofas a nivel regional, dentro del panorama cofrade. Ahora bien, ¿después de diez años se da cuenta? Otra vez viene Málaga a darnos lecciones y a enseñarnos cómo se hacen las cosas en esta ciudad tan rancia y a la par tan demagoga con sus cosas.

No me parece nada justo cargarle todo el peso de la cruz al bueno de Fray Carlos Amigo Vallejo, pues al fin y al cabo con Asenjo las hermandades han acabado pidiendo coronaciones hasta de debajo de las piedras. Al final, la “Inquisición cordobesa” de la que hablaban algunos se ha esfumado como una nube de incienso. ¿Será porque resulta difícil decir que no cuando conoces a una hermandad por dentro y cuando ves a una persona llorar mirando al rostro a esa Dolorosa a la que tú te niegas a coronar?

No me parece nada justo que el límite de una coronación canónica lo imponga un decreto que de prioridad a los años de antigüedad de una imagen. Todos vosotros, queridos amigos, tenéis en la cabeza ahora mismo decenas (sí, digo decenas) de vírgenes de nuestra ciudad con más de un siglo de antigüedad y que no consideráis que deban estar coronadas. Y sin embargo, hay alguna que está aún en la pubertad y a la que os encantaría ver coronada. ¿O me equivoco?

Bajo mi juicio, completamente humilde, considero que una coronación canónica debe determinarla la devoción popular, diría más allá de los límites de la feligresía e incluso de la propia Sevilla, la acción social y la historia de la hermandad en cuestión. ¿Merecen por tanto algunas imágenes de María que ya han sido coronadas, años atrás, estarlo? Tú dirás que sí, yo diré que no, o ambos coincidiremos en nuestra postura, pero por H o por B, esa imagen que representa a la Madre de Dios ya está coronada y se merece nuestro máximo respeto, pues Sevilla es ciudad mariana por antonomasia.

Ahora bien, habría que considerar si verdaderamente el canon de la edad es el más apropiado. Os seré claro. A una Virgen gubiada en 1987 por José María Gamero que, a pesar de solo tener veintidós años, tiene un arraigo en el barrio que es increíble. Una hermandad que es la decana de su jornada, una hermandad que es tan pobre que lo único que puede dar es su sangre, una hermandad que se deja la piel para subsistir, y que sin embargo es de las más populares en su día. Hablo de la Lola, la Virgen de los Dolores de Torreblanca. ¿Acaso no merece esta Dolorosa estar coronada? No tiene cien años, ¿y? Se me vienen más de una, de dos y de tres imágenes que están coronadas y que no representan en su feligresía ni la mitad de lo que supone la Hermandad de los Dolores. Un trabajo por y para Torreblanca todo el año. ¿Volvemos, por tanto, a entrar en la polémica de si hay hermandades de primera y segunda división?

Hay imágenes, que a título personal deberían estar coronadas, como por ejemplo son los casos de la Pastora de Santa Marina, la Hiniesta Dolorosa y la Virgen del Amparo de la Magdalena. Quizás ustedes no coincidan conmigo, pero yo hubiese impuesto la presea a estas imágenes de María años atrás. ¿O es que las glorias no merecen ya una coronación por parte de una ciudad que no acaba de tratarlas como merecen?

Los que me conocen saben que mi gran devoción no está coronada, y que me encantaría verla así, pero considero humildemente que no tiene lo que debe tener una imagen en Sevilla para ostentar el cargo de coronada. Me refiero a ese título de coronada de antaño, el que se escribía con mayúsculas y que solo poseían la Amargura, la Virgen de los Reyes y la Esperanza Macarena. Quizás las coronaciones, al igual que las salidas extraordinarias, han perdido su sentido, su interés o su repercusión, centrándose hoy en día la gran mayoría de la población en ver la procesión triunfal extraordinaria de regreso. Y pasando desapercibida…

Quizás ustedes tengan otras imágenes en la mente, u otra mentalidad, pero esta es la mía. La valla, que tanto nos gusta en esta ciudad, debería haber aforado el tema de las coronaciones años atrás, pero ahora el remedio no puede ser mirarle el DNI a la Madre de Dios, y menos en Sevilla. Porque quizás, esa mocita adolescente, haya llenado cientos de corazones, aunque no pueda escribir cientos de páginas en la historia de su hermandad.

Señores de Palacio, este humilde cristiano y cofrade solo les pide que salgan a las calles con un pulsómetro. Porque los años de una imagen no califican lo que significan en las raíces de la tierra de María.

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