¡Llámate Paco! – Minion Capillita

¡Hola amig@s! Esta semana va a ser más cortita mi argumentación. No solo porque tengo que planchar ya la túnica, sino porque estoy realmente enganchado a “Chicotaz”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

De verdad. Con los grandes avances que hay en el mundo de las tecnologías, y con lo explotado y comercializado que está el sector cofrade, no puedo llegar a entender cómo antes a nadie se le había ocurrido crear un juego de estas características.

La verdad es que los gráficos son realmente mejorables, por no decir malos. La música es bastante prehistórica. Las opciones del juego son limitadas. Pero seamos sensatos, ¡el juego engancha! ¿Quién no ha probado ya este juego en su móvil y se ha cabreado con los árboles, los contenedores de basura y la gente que sale al paso de la manigueta?

La lógica humana lleva a criticar, a banalizar y desprestigiar la invención de otro cuando ésta llega a ser un éxito. Algo similar ocurre con “Chicotaz”. A todos se nos pasan por la cabeza cuestiones como los gráficos, la direccionalidad o la música, pero lo que no me pueden negar es que este juego a conseguido captar a miles de personas, incluso a personas que sentían hastío por toda la comercialización relativa a la Semana Santa.

Lo que más me llama la atención es que “Chicotaz” es un juego que parte de la iniciativa de varios jóvenes. ¿Significa esto que debemos valorar más lo que hacen nuestros jóvenes cofrades? ¿Por qué ponerlos a limpiar simplemente plata cuando pueden aportar más que muchos enchaquetados de mayor edad? Los jóvenes sentimos inquietudes, necesidad de hacernos notar y de aportar nuestro granito de arena a la historia. No queremos conformismo, por mucho que otros se piensen, y en las cofradías necesitamos nuestro espacio.

Ustedes pensarán que estoy loco, pero les aseguro que hay muchísimas, sí, sí…muchísimas hermandades que no tienen grupo joven.

No se puede criticar todo lo que parta de la nuevas generaciones. Se nos tacha de que solo buscamos sacar un paso a la calle, fundar asociaciones cofrades, meternos en una banda, organizar conciertos o presentar jornadas y mesas redondas interactivas. Pero señores rancios, las hermandades necesitan renovarse. Hay hermandades, que por mucho que nos duela decirlo, puede que no lleguen a conocer nuestros nietos. Sí, estoy muy seguro de lo que digo. Hermandades que están muriendo cada día. Hermandades que buscan aferrarse a un clavo ardiendo para subsistir, pero que de reojo miran al fondo.

¿No creen que todo podría tener solución si se confía en los jóvenes? Ya estoy harto de leer que las iglesias se llenan cuando después hay un concierto. ¡Por Dios! En vez de criticar a esos jóvenes que tienen iniciativas para organizar un concierto, céntrense en preguntarse por qué cuando ustedes hacen una exposición del Santísimo no acude nadie, y por qué tras una misa si se pone a una banda, va la gente. No se puede criticar a determinados sacerdotes por no querer a las hermandades y asociaciones y ahora desde las hermandades criticar este tipo de iniciativas.

¡Seamos realistas! Salvo contadas corporaciones, resulta muy difícil llamar a la convocatoria de cultos todos los días, pues las horas tardías y la situación familiar de cada persona, especialmente en jornadas intersemanales, se torna realmente ardua. Si podemos asegurarnos una mayor presencia en el templo, poniendo tras el culto un concierto de una banda, ¿por qué no hacerlo?

Por todo ello. Vaya mi respaldo a las nuevas generaciones. Dejen a los jóvenes actuar y dejen de criticar que las iglesias se llenan para otros actos, porque lo que nunca se pierde es el sentido religioso y el amor hacia Cristo y su bendita Madre. Primero se criticó a los costaleros, luego los conciertos y ahora, ¿qué será?

Por eso les digo que me alegré mucho del nacimiento de “Chicotaz”. Es un juego muy mejorable en gráficos, pero es un juego que parte de la iniciativa de unos jóvenes inquietos. No frenemos nunca, pensándose ustedes que son unos sibaritas y los sabedores de la verdad, al gran talento de la juventud y al empuje y agarre que estos tienen por levantar la hermandad adaptándose a los nuevos tiempos. A mí, particularmente, me da igual lo que diga el hermano mayor de la corporación de San Lorenzo en el boletín (en este sentido).

En el 2019 las misas no se pueden dar en latín y volver infumables. Los cultos deben ser accesibles para todos, adaptarse a los nuevos tiempos y permitir que los jóvenes aporten su granito de arena. ¡En el mundo cofrade hacen falta más “Chicotaz” y menos rezos falsos del Santo Rosario.

¡¡Llámate Paco, que los jóvenes venimos pisando fuerte!!

 

 

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