Un Corpus fantasma – Minion Capillita

¡Hola amig@s! ¿Qué tal? Acabo de salir del hospital. No os preocupéis, el Covid-19 no ha podido conmigo. Pero es que me han dado tantos ciriazos en el capirote que creo que la próxima vez me lo hago de rejilla, para que amortigüe el golpe. Yo no sabía que decir que Sevilla me decepciona, me iba a provocar tal traumatismo…Hoy vengo a hablaros del Corpus.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¡Alabado sea Jesús Sacramentado! Decir esto, precisamente en el domingo de Corpus, es algo esencial. Nunca debemos olvidar los cofrades que Jesús Sacramentado es lo más importante de nuestras vidas. Que en el Sagrario se esconde la grandeza y el epicentro de nuestra fe, y que ni una pandemia debe evitar nuestro amor por Él.

Dicho ésto, he de decir que me siento una vez más perplejo por lo poco que sabe esta ciudad aprovechar las circunstancias del momento y los múltiples recursos de los que dispone. Si vendemos que Jesús Sacramentado es importante, ¿por qué entonces no se han montado altares y escaparates? ¿Porque no hay procesión? ¿Y qué tiene que ver? ¿Acaso no es el día del Santísimo? ¿Acaso vosotros no decíais que era Domingo de Ramos aunque no bajase la rampla la Borriquita? ¿O es que eso solo nos vale para Semana Santa, para dárnosla de intensos profetas y contrarios a los sacapasos?

Yo esperaba más de Sevilla. Yo esperaba que la ciudad se engalanase. Evidentemente no al nivel de otros años, ni mucho menos, pero me faltaron gestos municipales en los que se demostrase que era Jueves de Corpus, y no una mera excusa para irse a la playa en el primer fin de semana de la Fase 3. Criticamos que el Ayuntamiento haya dispuesto camisetas de fútbol sobre el último tramo de la calle Tetuán, dada la vuelta de la Liga (lo cual no lo entiendo, ya que me parece genial que se promocione la Liga, y más si lo hacía con la vuelta de un derbi), pero entonces criticad también que no se han puesto muestras de que era día de Corpus.

Lo del consistorio municipal ha sido…no sé como calificarlo. Poner una…una….una balconera en toda la fachada y encima presumir de ello en redes sociales como si de un macro altar se tratase. Es un poco contradictorio. Es algo demagógico estar diciendo en los medios que el Corpus no va a perder su esencia, su fe y su tradición, pero que a la hora de la verdad la ciudad no ponga a penas decoración. Creo que porque el Ayuntamiento o algún particular (que ha habido alguno) hubiese montado un pequeño altar o escaparate, no se hubiesen generado masificaciones. Y si me decís que sí, entonces os invito a que denunciéis a esos veladores de la plaza del Salvador, que dicho sea de paso dificultan el paso por la zona más próxima a la calle Cuna. ¿Osea ahí no importa la masificación?

Creo que estamos dando prioridad a cosas banales y a lo superfluo, y me parece muy lícito, pero entonces no me vendan que el Corpus es la fiesta del pueblo y una de las grandes de Sevilla.

El Santo Ángel, ese templo al que los intensos califican de “sacapasos”, ha vuelto a adelantarnos por la izquierda. En un templo de unas dimensiones infinitamente más pequeñas que la Catedral se apuesta por sacar un pequeño paso con el Santísimo y hacer una procesión claustral. Pero el Cabildo Catedral tiene uno de los templo más grandes del mundo y no es capaz de apostar porque la Custodia de Arfe realizase una procesión por el interior de las naves. Un paso con ruedas, con limitación de público, y guardando las distancias de seguridad dentro del templo…¿por qué no?

La misa que se ofreció en la Catedral fue muy emotiva, no cabe duda, y los que pudieron asistir son unos privilegiados. No obstante, en el momento de la bendición, se vio que no era esa mañana de Corpus en la que Sevilla viste sus mejores galas y llena sus calles. ¿Había público en la puerta de la Asunción? Por supuesto. Pero seamos sinceros, y la gran mayoría eran fotógrafos, videógrafos y algún que otro devoto que se había acercado.

El Santísimo es lo más importante y no requiere de un paso para llegar al pueblo, por supuesto, y ahí están las procesiones de impedidos que dan buena muestra de ello. No obstante, les aseguro que si se hubiese realizado una procesión claustral con la custodia de Arfe por el interior del templo catedralíceo, las personas que se habrían acercado hubiesen sido muchas más. No me tachen de “sacapasos”, ni de “oportunista”. Necesitamos a Dios, por supuesto. Necesitamos arrodillarnos ante Él, faltaría más, pero también necesitamos ir volviendo poco a poco a la normalidad y que no nos arrebaten del todo nuestra esencia. Por eso, haber sacado en procesión al Santísimo sobre su paso (que dicho sea es un altar andante), hubiese glorificado más aún esta procesión.

En resumen, creo que Sevilla podría haber hecho más de lo que hizo, dentro de los límites impuestos por el Estado de Alarma.

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