¡Qué aburrimiento! ¿Cambiamos a la Virgen? – Minion Capillita

¡Hola amig@s! ¿Qué tal? Yo me he entretenido en la cuarentena haciendo sudokus y puzles de 1500 piezas, pero veo quiénes han preferido conjurar el cambio de su Virgen, como el que va a IKEA a por otra nueva. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un domingo más no puedo empezar mi exposición sin expresar esta frase: “Me decepcionas, Sevilla”. ¿Me están diciendo ustedes, que acabamos de salir del Estado de Alarma, con miles de muertos, que hay familias enteras en el paro y en las que no hay ni para comer, y nos estamos plateando un cambio de imagen?

Antes de que me llames demagogo, déjame que me explique. Porque me refiero al ámbito cofrade. Estamos a finales de junio, por lo que en un año ordinario sería ya casi el momento de poner el punto y final al curso cofrade. Sin embargo, parece que el confinamiento nos ha encendido la bombillita y hemos buscado la novedad, el impacto o la revolución hasta puntos desmesurados.

Puedo comprarte que, de cara a unas elecciones, un candidato proponga la vuelta del misterio a la Hermandad del Buen Fin. Creo que hay temas más importantes, pero bueno, no todo va a ser fustigarnos. No obstante, ¿a qué viene desestabilizar una hermandad como las Siete Palabras de esta forma? ¿A qué viene recoger 50 firmas para cambiar a la dolorosa? Estoy seguro que ese medio centenar de personas son todas contrarias a la actual junta de gobierno que preside Antonio Escudero, y a la cual le quedan casi cuatro años de mandato.

Estoy seguro que esas casi cincuenta personas no aman a su hermandad. No, no aman a su hermandad. Si tú amas a tu hermandad, hay asuntos más importantes en una crisis social y económica que ese. Hay asuntos como ayudar al prójimo, a cáritas parroquial y a quienes no pueden ni pagar un recibo. No es de recibo sacar este tema ahora de la nada, y más aún si cabe, cuando ya se debatió hace 18 años. 18 años no son nada en la historia de una corporación como para considerar ahora oportuno cambiar a la dolorosa como quien cambia un mueble, un vestidor o simplemente a la banda del paso.

Detrás de todo cambio deben existir unas razones lógicas fundamentadas. La Virgen de la Cabeza es cierto que no es una dolorosa pura. Como bien saben, parte de un ángel realizado por Emilio Pizarro, a finales del siglo XIX, para el paso del Sagrado Corazón de Jesús. Era tal el deseo de la hermandad de contar con un palio, que Manuel Escamilla decidió readaptar uno de los ángeles y transformarlo en dolorosa en 1956.

Estamos hablando que han pasado ya 64 años. Más de sesenta años, que no son seis días. Más de sesenta años. Generaciones enteras que han conocido a esa Virgen de la Cabeza. Que se sienten unidos a Ella y que encuentran en su mirada un sustento. ¿Quiénes sois vosotros, anónimos de un foro cofrade o de una red social, para asegurar que la Virgen no tiene devoción o calidad artística? ¿Acaso sois licenciados en historia del arte? ¿Tenéis una tesis al respecto? ¿Pasaís las 24/7 ante Ella en la parroquia de San Vicente? ¿Quién eres tú, que seguramente no seas ni hermano, para insultar y desprestigiar a una imagen de la Madre de Dios? Y se hacen llamar cristianos, que es lo más fuerte.

Todos tenemos en la mente imágenes que no nos gustan, desde el punto de vista artístico o estético. Ahora bien, eso no justifica un cambio por otra en absoluto. Es cierto que hoy en día, cuando se crea una nueva corporación, se tienen en cuenta aspectos como la calidad de la imagen, que llame a la devoción, pero, si en la Hermandad de las Siete Palabras, Ella llama a la devoción, ¿a qué viene esto? Estoy seguro que esos 50 hermanos salen en uno de los otros dos pasos de nazareno, o ni siquiera visten la túnica. Una lástima, porque no hay más ciego que quien no quiere ver. Si no, verían que la Virgen de la Cabeza ha incrementado notoriamente su cortejo y que lleva años sacando más nazarenos que los otros dos pasos. ¿Parece que tiene devoción, no?

Sea lo que fuese, las Siete Palabras no se merece el circo que se ha montado al respecto. No es justo que se lean comentarios y despropósitos contra su imagen. Una imagen sacra debe cumplir la función de evangelizar y llamar a la oración, no para estar expuesta en un museo. Lo que pasa es que el confinamiento ha sacado lo peor de cada uno, y no hay nada más peligroso que un “tonto” aburrido. Por fortuna, la junta de gobierno era externa a todo esto. Deberán tratarlo con respeto y mesura, pero espero que esta propuesta no evolucione. Si tanto queréis a otra dolorosa, convocad un concurso público, pero no vayáis directamente a por la misma que se rechazó hace 18 años.

Y no me hablen de la Virgen de San Pablo o de los Cristos de las Cinco Llagas que ha tenido la Trinidad. Cada hermandad es libre de seguir el criterio que estime oportuno, pero considero que debemos de dejar de mirar lo estético, lo que queda bonito en la foto o en la cámara de televisión y quedarnos con lo que hay detrás. Sería un error si Sevilla perdiese a la Virgen de la Cabeza.

Qué pena que queramos tan poquito a lo nuestro. Qué pena que jueguen con los sentimientos de uno cualquier día y a cualquier hora. Se ve que para algunos “neocofrades” no existen las palabras amor, pasión y devoción.

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