Donde caben dos, no siempre caben tres – Minion Capillita

¡Hola amig@s! ¿Qué tal? Hoy vengo para hablar de música, ese tema que tanto os gusta. Pero tranquilos, que no vengo a hablar de las bandas de fuera. No hace falta salir de Sevilla para encontrar llamas entre tanta ceniza. ¡Arriba los cirios!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Es una pena, pero parece que la cuarentena os ha afectado y mucho. Yo no sé si es que os habéis aburrido mucho o es que directamente, la ausencia de Semana Santa y de cultos, os ha hecho sacar lo peor de vosotros. Lo que está claro, es que me decepciona cada vez más la Sevilla Cofrade. Ese afán por ser más que los demás, por pisarse, por ganar popularidad a cualquier precio y por hundir al prójimo, qué pena de verdad.

Hace unas semanas, sacaba un artículo titulado “Me decepcionas…Sevilla” en el que defendía a capa y espada a las bandas de la ciudad frente a las que vienen de fuera. Grandes bandas de un enorme nivel, pero a mi humilde juicio, no por encima de otras que están libres en nuestra bendita ciudad. Pero ahora, hace unos días, me llega una noticia que me hace cuestionarme si hice bien en jugarme el capirote por vosotros. “Homo homini lupus”. El hombre es un lobo para el hombre, y aunque pensemos que los depredadores vienen de fuera, lo que no sabemos es que realmente los depredadores están aquí, a escasos metros.

Muchos han dicho que a las bandas de Sevilla les falta autocrítica, y saber reconocer sus puntos flacos para descubrir por qué bandas de fuera están entrando, a un buen nivel, y se están haciendo con determinados contratos. Mi pregunta ahora es, ¿la culpa es solo de las bandas de fuera? Con lo reducido que es el espacio en el que nos movemos, ¿no sería más fácil unirnos que separarnos?

Hace unos días surgía la noticia del nacimiento de la Banda de Cornetas y Tambores de la Esperanza, al parecer, de hermanos de la Macarena y antiguos componentes de la Centuria. La Hermandad, por el momento, no se ha pronunciado al respecto, pero todo hace indicar que este colectivo se está conformando y que su objetivo no es otro que buscar actuaciones, conciertos y por qué no, algún paso. Empezarán por actos aislados, también es cierto que “la nueva normalidad” no ayuda al “boom” deseado, pero tiempo al tiempo…

A mí me parece indignante que los cofrades, en lugar de hablar nuestros problemas e intentar llegar a un punto intermedio, rápidamente busquemos separarnos y empezar la guerra por nuestra cuenta, olvidándonos realmente de que somos parte de la Iglesia. Señores, que una banda es un colectivo musical y que, en este caso, está asociado a una celebración religiosa y por ende a la Iglesia. ¿Cómo se puede estar actuando de tan mala fe?

Ya le pasó a la Centuria, en su época de crisis, que tuvo que padecer el nacimiento de otro colectivo musical; “Esencia”. No obstante, en ese caso, Enrique León supo crear un colectivo musical completamente ajeno a la Hermandad de la Macarena y a la Banda de la Centuria. Pero en este caso, la supuesta Banda de la Esperanza no solo se pretende vincular a la corporación de San Gil o colaborar con ella, sino que también está recurriendo a frases del tipo “recuperar a componentes antiguos y el estilo original de Centuria” o por ejemplo, a entrar en prácticas deleznables como plagiar su escudo/logo a una banda de Valladolid.

Esto de crear una banda cuando no estás conforme, como el que se separa de su socio y monta su propio negocio por su cuenta, no siempre sale bien. ¿Os habéis preguntado cuántas bandas surgieron años atrás y desaparecieron como la espuma? La Juncal, Corona de Espinas, Cautivo de Santa Genoveva, Carmen de Su Eminencia…y al final tienen que ser absorbidas por bandas más grandes para lograr subsistir. De verdad, ¿por qué no unir fuerzas por un mismo objetivo, brindar la música a Sevilla? ¿Cómo pueden las bandas criticar la llegada de bandas de fuera, si a la hora de la verdad, juegan a darse puñaladas entre ellas?

Yo no sé a dónde llegará este proyecto de la Banda de la Esperanza, pero mucho éxito, al menos a día de hoy, no le veo. Acordaros de la Agrupación Musical Aires de Triana. Ésta anunció su creación rápidamente, con muchos proyectos, pero aún no han logrado presentarse en sociedad. Crear una banda, mantenerla, subsistir y mantener a la gente enchufada no es fácil, y no debe ser fruto del calentón de unos músicos resentidos y aburridos con lo que hay actualmente. ¿A qué espera la corporación que preside Fernández Cabrero para intervenir?

Una vez más estamos sacando los pies del tiesto. Una vez más estamos acabando nosotros mismos con lo nuestro. Espero que ese proyecto de Banda de la Esperanza no vaya a ninguna parte. Quien quiera sumar, que se una a lo que hay, sea a la Centuria o a cualquier otra, pero no a desestabilizar los cimientos de nuestra Semana Santa, que por desgracia, se está convirtiendo más bien en una fiesta pagana y en una carrera política por alcanzar la fama, el poder y la notoriedad, antes que en una celebración de la religiosidad popular.

Que gane la música. Que triunfe la cordura. Pero que pierdan estos gestos que no van a ninguna parte.

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