La peonza sin sentido – Minion Capillita

Hola amig@s! ¿Qué tal? ¿Habéis visto las declaraciones del presidente del Consejo de Cofradías de Huelva? ¿De verdad hay que esperar hasta después del puente para tomar una decisión?

Muchos de vosotros ya conocéis mi opinión personal al respecto, porque de tantos domingos juntos, hemos acabado creando una conexión personal. Pues bien, en el tema de la Semana Santa creo que no da lugar ni reuniones, ni gestiones, ni pensamientos ni nada. Lo que hay que hacer es idear una estrategia para ver cómo podemos celebrar la Semana Santa, en la calle (no como este año), pero con medidas de seguridad y sanitarias para todos.

Cuando digo celebrar la Semana Santa en la calle me refiero el hecho de poder salir de casa, ir a tu hermandad y poder contemplar a tus titulares en el día más importante del año. Por supuesto que el modelo de Semana Santa de desfiles procesionales en la calle está más que descartado, y no hace falta que salgan ni Espadas, ni Cabrera ni Vélez ha ratificarlo, eso está más claro que el agua.

Lo que no entiendo es la demagogia de otras ciudades de atacar a Sevilla o de ir vendiendo algo que no va con ellos. Lo que haga o deje de hacer Sevilla no es competencia ni de Huelva ni de ninguna. Y por cierto, no es cuestión de que una ciudad u otra suspenda sus procesiones, es cuestión de que no se celebren en ningún lugar de España.

¿Para qué esperar tanto? Hay “iluminatis” que se creen que la vacunación servirá de algo. Vamos a ver, con suerte, empezarán a vacunar a lo largo del mes de enero y será a población de riesgo (mayores de 65 años, personas dependientes y sanitarios), por lo que será un porcentaje muy bajo de la ciudadanía. A partir de marzo-abril comenzará la segunda etapa, y teniendo en cuenta que este año el Domingo de Ramos cae a finales de marzo, ¿dónde están las dudas? ¿Qué quiere el gobierno local, apuntarse un tanto y dar una rueda de prensa con galones? ¿Qué busca el Señor Vélez, protagonismo e incertidumbre? Por favor, ya basta de demagogia.

Salgan de una vez a la palestra y comuniquen, que no anuncien (porque ya lo sabemos) que se suspenden los desfiles procesionales en 2021. Debemos trabajar porque la sociedad esté vacunada y predomine la salubridad. Con suerte, en el último trimestre del próximo año quizás podamos disfrutar de alguna extraordinaria, procesión de gloria y retomar conciertos y actos cofrades, pero de aquí a primavera, es un disparate todo. ¿Qué tienen que esperar a que se produzca la tercera ola para anunciarlo?

Y ante el afán de protagonismo del consistorio municipal y la junta de San Gregorio llega la cobardía sin sentido de ciertas hermandades. No entiendo la actitud que están adoptando, en cadena, hermandades como Cristo de Burgos, los Servitas o San Isidoro, entre otras. Díganme que es un gasto innecesario de cera y flores. Díganme que no tienen tiempo, por las restricciones, de montar sus altares, pero no me vendan que no hay salubridad. Por favor, ¿pero estas hermandades citadas padecen masificaciones? ¿Pero acaso estas hermandades cuentan con templos pequeños?

Es surrealista. Parece el miedo al qué dirán. Desde que la Estrella suspendió, están cayendo las decisiones en cadena. ¿No se dan cuenta que los cristianos y cofrades necesitamos aferrarnos a una aparente normalidad? ¿Tanto cuesta bajar a la dolorosa de su altar en el puente de la Inmaculada? Ustedes pensarán que es una chorrada, porque para veneración ya está la imagen en su hornacina, pero es que para el cofrade, al menos, existe esa brisa de esperanza de poder imaginar que es un diciembre cualquiera y que puede hacerse su ruta de “besamanos”, tras una comida (con restricciones) entre amigos o familiares.

¿De verdad es necesario que nos sigamos torturando con lo que ya nos está asfixiando la pandemia? Luego está lo de la Pastora de Santa Marina, que no bajará a la Virgen de su altar pero abrirá el camarín, algo que no logro comprender, ya que el espacio en cuestión es más reducido, de ahí que entienda que se debe a cuestiones puramente económicas. Por eso creo que es el aspecto que está afectando a las hermandades, la economía frente a lo estrictamente sanitario.

Por otro lado, ¿qué está pasando con la solidaridad? Pocas, poquísimas hermandades han condonado algo de la cuota a sus hermanos. De verdad que con lo que tenemos encima, y recibiendo subvenciones, ¿no se podía perdonar aunque sea el 50% de la cuota? ¿Esto no es una hermandad? ¿Dónde está la solidaridad? Y no es cuestión de que se diga, que no todas lo han hecho (solo muy muy pocas), que se ayudará a los afectados por ERTE. Es cuestión de que no se cobre el importe de 2020, que las familias no pueden. Pero bueno, la solidaridad de verdad en las hermandades brilla por su ausencia.

No seré yo quién le de la razón a Cabrero y a sus disparatadas declaraciones, pero añado que en vez de aportar tanto a la caridad de fuera, que se acuerden de la caridad que es necesaria de puertas para adentro.

Ya está bien de ese movimiento absurdo de translación en torno a marzo y la Semana Santa, algo inviable. Céntrense en el movimiento de rotación de las hermandades, cuyo eje se fractura y desde arriba poco o nada se hace. En fin, la peonza sin sentido.

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