¿Cómo será la Semana Santa? – Minion Capillita

Hola amig@s! ¿Qué tal? ¿No tenéis la sensación de que, aunque en una semana sea Domingo de Ramos, es como si hoy fuese un domingo de octubre? ¿No os gustaría también a vosotros que esto pasase rápidamente?

No sé. Me paro a pensar lo que será levantarme en la mañana del Domingo de Ramos y que no haré el tradicional ritual de levantar la persiana, mirar al cielo y sonreír…y me entra la pena. Me paro a pensar que no veré a la gente pasar por mi ventana vistiendo sus mejores galas…y la tristeza se apodera de mí. Me paro a pensar lo que es que esta próxima semana no hagamos colas interminables para coger 12 “Llamadores de papel”, aunque luego solo usemos uno y el otro lo guardemos de recuerdo…y me da “to la bajona”. Y así podría ser un largo etcétera.

Por desgracia, nos hemos acostumbrado a esta atípica normalidad. Nos estamos acostumbrando, aunque parezca que no, a vivir una Cuaresma sin ensayos, sin conciertos, sin montajes de pasos, sin bullicio y sin nervios. Porque duele mucho decirlo, pero la ciudad no está nerviosa. Ojalá que me equivoque, pero si esto sigue al ritmo que avanza, me veo volviendo a ver en 2022 los vídeos de la Semana Santa de 2019, y eso sería muy doloroso.

No sé. Imagino que el Domingo de Ramos será de mucha gente en la calle, guardando colas interminables para ver lo que puedes ver durante los 365 días del año, pero parece que por ser Domingo de Ramos hay que demostrar que somos cofrades y que tenemos que echarnos a la calle. Claro que hay que echarse a la calle, pero con un cierto decoro. Mucha gente se indignaba con que la Hiniesta daría prioridad el Domingo de Ramos, pero, ¿y qué esperaban? Usted no va a ver a la Hiniesta el día antes o el de después, ¿qué más le da si durante 8 horas es exclusivo para hermanos? Salvo en casos excepcionales, las imágenes estarán expuestas como las solemos ver durante todo el año, por eso, el hecho de ser “noveleros”, solo conllevará a guardar colas eternas y ver como mucho una iglesia en cuatro horas. Y no hablemos de cómo estarán los bares. Con suerte, el resto de días, especialmente, estoy casi seguro, desde el Viernes Santo la cosa bajará notablemente.

Detrás de todo esto, hay un movimiento por parte del Consejo de intentar hacer caja. Ya que de “In Nomine Dei” no les han dejado sacar provecho, han salido los pases de película y otros actos para intentar sacar fondos. Por ejemplo, el Tributo del Pregón de la Semana Santa. Si puede entrar público, sea más o menos, ¿por qué no puede dar Julio Cuesta su pregón? Si le ha tocado vivirlo así, también es especial, ¿no creen? ¿Cuánto tiempo tiene que aguardar ese señor con el texto ya escrito? Y luego un acto en el que intervienen pregoneros por amiguismo, relaciones próximas a la calle San Gregorio y contactos varios, aunque los pregones que diesen en su momento brillasen por su ausencia.

Lo que pasa que es el “efecto animadora”, y si en un grupo de cuatro buenos pregoneros, metes a dos o tres que no lo fueron, pasan desapercibido. Todavía no nos hemos enterado de que “no hay Semana Santa”. Todos los años se llena el Maestranza a base de invitaciones, y alguna que otra venta. Pero si se quiere llenar el teatro a base de ventas, siendo los mismos nombres que años atrás (algunos muy cuestionables), la conclusión es que lleno no habrá.

Y a todo esto, Palacio frotándose las manos. Porque seguimos sin Semana Santa, sin cultos externos, sin procesiones y sin nada que se le parezca a una Semana Santa normal. Parecerá muy cruel, pero muchos han visto la oportunidad de imponer sus ideales a raíz de la pandemia.

Y mientras tanto, el Consejo se ve abocado a ir suspendiendo conciertos cuaresmales, sacados de la chistera, y sin opción de poder celebrarse, ni por las circunstancias sanitarias actuales ni por el grado de ensayos que tienen las bandas a día de hoy. Y me consta de que muchas han actuado este fin de semana en FIBES medio obligadas. Lo que son las cosas.

Yo creo que en lugar de sacarse actos de la manga, podrían dedicarse a solventar los problemas importantes de la Semana Santa, como solucionar de una vez por todas jornadas como el Martes Santo y la Madrugá, o pensar, entre croquetas del restaurante de al lado, cómo será la Carrera Oficial de 2022. ¿Será eso mucho pedir?

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