¿Julio carmelita? – Minion Capillita

Hola amig@s! ¿Qué tal? Como diría el poeta, “Parece que es la hora, y no es la hora”.

No os voy a engañar. Dentro de mí, en esa espiral de sensaciones en las que los nervios, la tensión y la preocupación se entremezclan con los sueños y el deseo de recuperar pronto la tan ansiada normalidad que nos arrebataron de golpe y porrazo, tenía la esperanza de que julio pudiese ser el mes del cambio, o mejor dicho, de la vuelta a todo.

La Hermandad del Carmen de San Leandro fue valiente. Y dentro de las limitaciones, ya absurdas (aunque tal y como está el patio por el ascenso de contagios, por ahí se van a librar), hicieron lo que hay que hacer. Dar un golpe en la mesa y decir que aquí estamos, y que la fe popular no ha muerto en Sevilla. Fue precioso vivir aquella plaza del Arcángel San Gabriel con su barrio, esperándola. Ver cómo, a pesar de hacer más de 45 grados a las siete y media de la tarde, las vecinas más antiguas del barrio la esperaban a Ella tras una valla durante horas, sentadas en sus sillas, provistas de mascarilla y abanico. Se notaba en el ambiente. Hacía tiempo que no percibía algo igual. Era como volver a sentir los momentos previos a una procesión. En la puerta, el revuelo típico. Fotógrafos, curiosos y frikis cofrades se agolpaban con sus IPhone. Y como no, ese grupo de jóvenes (a veces tan criticado de forma injusta), que siempre está ahí para gritarle “vivas” a su Virgen del Carmen. La Banda de la Cruz Roja tocando, el parque lleno de niños y en el interior del templo sonaba el martillo. Eran unas andas y los hombres de abajo iban en camisa y con mascarilla, pero he de reconocer que me empecé a poner otra vez nervioso. Tú veías a la gente feliz, incluido el “Chino” de la plaza, que se hartó de vender botellas de aguas y refrescos varios.

Pero me ha faltado eso. Me ha faltado que las hermandades carmelitas nos enseñasen que todo es posible. Ya sé que Palacio aún mantiene la normativa y que es imposible saltársela a la torera. Pero, y yo pregunto, si los bajos del río están llenos de botellonas, gente haciendo deporte, gente paseando y gente haciéndose “selfies”, ¿qué daño hubiese hecho la procesión fluvial de la Virgen del Carmen? Ya lo reclamé el año pasado y vuelvo a hacerlo este año. Calatrava debería haber salido. Necesitamos que alguna de el paso, o mejor dicho, que se autorice que alguna de el paso. Si la Virgen es trasladada en andas hasta la dársena, por el camino más corto, y con hermanos acotando el entorno del pasito, y con todos los asistentes con mascarilla, ¿dónde está el problema? ¿O es que a una manifestación se puede ir con mascarilla, o eso dicen, pero a un traslado no? En Jerez se están haciendo traslados, aunque luego frenen que la Virgen del Carmen pudiese procesionar en el paso, con costaleros y con Tejera detrás. ¿Por qué no autorizar un traslado que dura 20 minutos? Y luego por el margen del río, la gente iría paseando con sus mascarillas puestas y disfrutando de una tradición del 15 de julio. ¿O es que en San Jacinto, Sierpes o Tetuán no hay masificación de personas?

Yo no sé cuál va a ser la primera en dar el golpe sobre la mesa. Ya está claro que la Virgen de los Reyes no, y es lógico, dependiendo del Cabildo Catedral. Pero una tiene que ser la que de el paso. Si a finales de agosto se consigue que el 70% de la población tenga las dos dosis, ¿dónde va a estar el problema? ¿por qué se habla de 2022? ¿por qué nos cerramos a que vuelvan las glorias en este mismo otoño? Es que yo confío en ver a Valvanera, la Pastora de Triana y la Pastora de Santa Marina. Tal vez no puedan ser procesiones como las vividas hasta 2019, pero que deben salir a la calle, de eso no me cabe la menor duda.

Pasó la Semana Santa, pasó el Corpus y pasará la Virgen de los Reyes. Y ahora ha pasado el Carmen. Y los cofrades de Sevilla seguimos igual, viendo la vida pasar mientras unos, desde sus acomodados asientos, dicen lo que tiene que ser la fe popular en Sevilla. Tal vez a muchos se les ha venido a la mente aquella cita del Mesías en la que nos pedía que no adorásemos ídolos o imágenes. Pero lo que no se puede frenar ahora es la teatralización barroca de Andalucía y esa forma que tenemos de acercar el evangelio al pueblo. Estamos sedientos de trabajo, de estabilidad emocional y de amor…pero también estamos sedientos de fe. ¡Ya está bien, por favor, ya está bien!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s