No hay motivo para que no se celebre – Minion Capillita

Hola amig@s! ¿Qué tal? Creo que una pandemia, con lo que ello ha supuesto, y la necesidad de que los cristianos reafirmemos públicamente nuestra protestación de fe, son motivos más que suficientes para que se celebre un Santo Entierro Magno este año.

Es una pena que cada vez que uno quiere hablar del Santo Entierro Magno tenga que buscar en la hemeroteca vídeos y documentos del año 2004. Casi veinte años. Hay generaciones que ni siquiera han conocido lo que es un Santo Entierro Magno, bien porque no habían nacido o bien porque tenían menos de diez años, y por ende, no tenían la capacidad para vivirlo en su máximo esplendor.

El propio Delegado del Sábado Santo y Domingo de Resurrección, Miguel Cuevas, aseguró a un medio de comunicación que veía con buenos ojos la celebración de este acto este año. Que por lo visto, incluso, había recibido numerosas peticiones de hermanos mayores y de cofrades en general. Por tanto, la pregunta es, ¿por qué no se celebra?

Yo recuerdo aquel Santo Entierro Magno de 2004, fue todo un éxito. Se vieron imágenes insólitas, como el misterio de las Siete Palabras con Banda de Música, hermandades contratando a otras bandas al estar las suyas cogidas ese día con otros compromisos o hermandades transitando por primera vez por la zona del Arenal. Momentos, sin duda, para el recuerdo.

Considero que la nueva junta de gobierno que ha entrado en la Hermandad del Santo Entierro podría ser un impulso definitivo para la celebración de este acto, aunque no solo depende de ella. Hay que coordinar también al Consejo, que esta gente viven en un mundo paralelo y todo dicen que «lo van a estudiar» y «si eso mañana», más al Ayuntamiento, que tiene ahora mismo a un alcalde de postureo, y al resto de hermandades del día, que me consta además, que hay más de una y de dos que está en contra de esto.

No solo por el caos que ocasiona el tener más cortejos en la calle, sino porque alegan que no van tanta gente a verlas a ellas. ¿Pero salís por la gente o por hacer estación de penitencia? Por no hablar, de que hay hermandades que van solas en tramos de regreso a sus templos el Sábado Santo, imagínense con un Santo Entierro Magno.

Pero señores, no se engañen. Faltan 70 días para el Domingo de Ramos. 70 días y los señores del Consejo no han sido capaces de organizar la Madrugá, de corregir los problemas del Domingo de Ramos, de solventar un caótico Martes Santo con hermandades, como San Esteban, castigadas con horarios inauditos, y con unas Vísperas que llevan años y años llamando a la puerta y se les ignora. ¿De verdad van a organizar un Santo Entierro Magno? Por Dios. Con «In Nomine Dei» se pusieron de acuerdo bastante pronto. Claro que en aquella ocasión repartían sobres a los asistentes para recaudar fondos, que es en lo que se ha convertido ésto, en pedir y pedir, y dar más bien poquito. ¿La fe, dónde queda?

400 aniversario de la regulación de las estaciones de penitencia por parte del cardenal Niño de Guevara. Esa fue la efeméride que se celebró en 2004. ¿Qué excusa ponemos para vendérsela a los señores de traje y que nos dejen celebrar el Santo Entierro Magno? ¿La despedida de Paco Vélez del Consejo y su intentona electoralista? ¿El control de la pandemia? Si los de la Semana Santa íntima siguen estando ahí, tocando las narices, poco o nada hay que hacer.

En aquel año participaron los misterios de la Borriquita, Montesión, San Gonzalo, la Amargura, San Esteban, Pasión, San Isidoro, las Siete Palabras, Santa Cruz, los Estudiantes, la Carretería y la Quinta Angustia. Sería bonito ver otra vez ésto, pero con otras hermandades. Sería bonito ver a la ciudad unida y volcada, porque esto genera un impacto mediático increíble y consigue que un día en el que el público de las calles se reduce notoriamente, aumente considerablemente. Quizás más de uno se piense lo de irse a Chipiona cuando entre la Macarena.

¡Ya está bien! Llevamos dos años asfixiados, dejadnos disfrutar. Dejad a la gente ser felices. ¡Quiero que las Vísperas sean valoradas y alguna entre en 2022, que sí se puede! Necesitamos salidas extraordinarias. Necesitamos el Santo Entierro Magno, y quien no quiera vivirlo, que se quede en su casa y se ponga un capítulo del «Juego del Calamar».

Así que queridos cofrades y lectores dominicales. Tiren de archivo, busquen en sus hemerotecas aquella magnífica procesión del 2004, con un Sábado Santo en el que se vieron estampas como la Virgen del Rosario de Montesión regresando a casa por la mañana tras quedarse en la Catedral la hermandad refugiada el Jueves Santo. Tiren de aquellos recuerdos, si es que tuvieron la suerte de vivirlos. Porque en el 2022, en el que se lucha por ver quién es más rancio y quien hace menos salidas extraordinarias, hacer un Santo Entierro se ve, al menos a día de hoy, como una auténtica quimera.

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