La culpa es de la gente – Minion Capillita

Hola amig@s! ¿Qué tal? ¿A mí de que me sirve que pongáis cuatro tweets enfadados si luego no actuáis como debéis?

Sevilla es la ciudad del postureo, los «bien queda» y los fariseos por antonomasia. Me parece sorprendente cómo se ha venido criticando en los últimos días a un modelo de formato en Youtube, pero sin embargo, la gente lo consume. Ese es el problema, que la gente lo consume.

Aquí aparecen cuatro sin escrúpulos a atacar a diestro y siniestro, minusvalorando a bandas y hermandades, en función de sus propios intereses, y como hablamos de personas con cierto posicionamiento mediático por su profesión, se creen endiosadas y que pueden decir lo que buenamente les plazca. ¿Hay libertad de expresión? Sí, pero hasta cierto punto.

La culpa, me reitero, es de aquellas personas que dan veracidad a cualquier persona que se dedica a crear un podcast, una web o un modelo de programa televisivo en Youtube. Que estamos en el siglo XXI, y todavía hay personas que se dejan engañar con que lo dicen que algo es en «directo», aunque claramente se vea que está grabado desde hace una semana, pero ellos lo asimilan.

La culpa es de quienes consumen un modelo de información, por llamarlo de algún modo, morado y sensacionalista. De personas que se dedican a jugar a ser periodistas y que se engrandecen al ver que hablan de ellos, aunque sea para echar pestes. Personas a las que no les importa nada, porque son comunicadores frustrados, y se creen que van a inventar el nuevo modelo de la comunicación social.

No se puede permitir que cierto programa de radio, o nuevos formatos, se dediquen a criticar a una banda abiertamente calificándola de que no tiene nivel ni para una cruz de guía o que van detrás de un paso de Vísperas porque dicha hermandad a la que acompañan tiene las cuentas tiesas. No se puede permitir que se endiose a la banda a la que pertenece uno de los integrantes y se eche mierda sobre el resto. ¿Por qué se defiende todo lo que viene de fuera y se critica lo de dentro? ¿Por qué se tiene miedo a criticar también a lo que viene de fuera, que no siempre es bueno? Tal vez porque se busca eso, el morbo de que el local te critique y seas tema de conversación en grupos de Whatsapp, y a la vez, que el de fuera te alabe porque le estás haciendo la pelota y lo estás subiendo a los más altos estatus.

¿De verdad hay personas que se piensan que porque yo y ocho colegas más nos conectemos a un Space de Twitter estamos haciendo un programa o somos un medio de comunicación? ¿Hasta ahí llega la ignorancia y la falta de rigor en el mundo cofrade? Da pena, mucha pena, que no se sea capaz de distinguir lo que es un medio de comunicación de lo que no lo es. Lo que es rigor, periodismo y calidad informativa de lo que es charanga de barra de bar.

Y no importa. Eso es lo peor, que no importa. Que nos hemos acostumbrado a consumir masivamente contenidos sensacionalistas y sin calidad y a criticar a todo lo añejo. ¿Cualquiera está capacitado para opinar? ¿Cualquiera está capacitado para informar? Pero me reitero, la culpa no es de quien con esas técnicas se dedica a crear un producto, la culpa es tuya, que lo consumes y pierdes las referencias de todo, incluso, del concepto integridad.

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