La cofradía firma un acuerdo con el proyectista Sergio Cornejo para reconstruir digitalmente las túnicas «Regionalista» y de «Los Cardos».

La Hermandad de la Macarena da un nuevo paso en la puesta en valor de su valioso patrimonio textil. Las dependencias de la Casa Hermandad han acogido la firma de dos nuevos convenios de colaboración entre el Hermano Mayor, Fernando Fernández Cabezuelo, y el artista y proyectista Sergio Cornejo. El objetivo de este acuerdo es el desarrollo de dos ambiciosos proyectos de recuperación histórica en torno al ajuar de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia.
A través de estas iniciativas, la corporación del Viernes Santo continúa impulsando el estudio, la conservación y la divulgación de su legado artístico, reafirmando su compromiso con la preservación de uno de los patrimonios devocionales más importantes de Sevilla.
Ambos encargos se fundamentarán en una exhaustiva investigación de la documentación y los estudios históricos que se conservan en la hermandad. El fin principal es profundizar en la obra de Juan Manuel Rodríguez Ojeda, figura indispensable para entender la estética tanto de la Macarena como de la propia Semana Santa sevillana.
Los dos proyectos patrimoniales se centrarán en las siguientes piezas:
- La túnica Regionalista (1909-1910): El primer encargo consistirá en la reconstrucción del diseño original que Rodríguez Ojeda concibió para el Señor de la Sentencia. Sergio Cornejo realizará una reproducción a tamaño natural y en soporte digital basada en los documentos históricos. Además, se entregará una copia en papel que servirá de guía para el taller que se encargue de su futura ejecución material.
- La túnica de «Los Cardos» (1889): El segundo convenio se centra en otra de las obras más emblemáticas vinculadas a la imagen del Señor. El trabajo de Cornejo permitirá rescatar con absoluto rigor histórico la concepción primitiva y original de esta mítica pieza bordada, también salida de las manos de Rodríguez Ojeda.
Con la firma de estos proyectos, la Hermandad de la Macarena no solo recupera sobre el papel la fisonomía original de sus joyas textiles, sino que sienta las bases para la futura restauración o réplica de unas túnicas que marcaron una época en la cofradía.