La intervención ha permitido retirar dos repolicromías posteriores y recuperar la policromía original que Francisco Buiza plasmó en la talla en 1962.

La imagen de Nuestra Señora del Carmen de San Leandro ha sido repuesta al culto este domingo 5 de julio, una vez concluidos los minuciosos trabajos de conservación y restauración que se han llevado a cabo durante los últimos meses en el taller del especialista Darío Ojeda. La intervención integral ha actuado tanto sobre la estructura interna de la talla como sobre su superficie exterior, logrando devolver a la emblemática obra el aspecto exacto con el que fue concebida originalmente por su autor.
Antes de tocar la madera, el equipo técnico realizó un exhaustivo estudio científico previo. La imagen de la Virgen y la del Niño Jesús fueron sometidas a reportajes fotográficos con luz visible y ultravioleta (UV), un estudio radiológico mediante tomografía axial computarizada (TAC) y un análisis estratigráfico de muestras. Estas pruebas de alta precisión permitieron diagnosticar con exactitud el deficiente estado de conservación de las imágenes y localizar intervenciones anteriores que camuflaban el estado real de la obra.
Consolidación estructural y nuevo candelero
La primera fase de la intervención directa se centró en garantizar la estabilidad del conjunto escultórico:
- Sustitución del candelero: El antiguo armazón interno de la Virgen ha sido reemplazado por uno nuevo tallado en madera de cedro.
- Nuevas cogidas de seguridad: Se han instalado fijaciones de acero inoxidable tanto en el cuerpo de la Virgen como en el del Niño Jesús, optimizando su estabilidad y asegurando su conservación a largo plazo durante su manipulación y culto.
El hallazgo: eliminación de repolicromías no originales
El aspecto más destacado del proceso ha sido la recuperación de la superficie pictórica. Tras realizar minuciosos test de limpieza y catas químicas, el restaurador procedió a la retirada de dos capas de pintura no originales que cubrían ambas imágenes, ejecutadas por el imaginero Francisco Berlanga en los años 1996 y 2006.
Según ha explicado el propio Darío Ojeda, estas intervenciones posteriores ocultaban la verdadera riqueza y los matices de la policromía original de Francisco Buiza, alterando por completo la visión primigenia de 1962.
La restauración ha concluido con el estucado y nivelado de las zonas que presentaban pérdidas materiales, seguido de una reintegración de color bajo criterios puramente conservativos y un barnizado protector final. Con todo ello, la Virgen del Carmen de San Leandro recupera no solo su salud estructural, sino todo el esplendor estético de una de las grandes firmas de la imaginería sevillana del siglo XX.