La Macarena reconfigura el misterio en su museo para recuperar el diseño de Castillo

Entre las novedades destacan la incorporación de una recreación simplificada del canasto original y jarras del Carmen de San Gil.

La Hermandad de la Macarena ha culminado un importante hito en la renovación del recorrido narrativo e histórico de su Tesoro-Museo. Con el objetivo de enriquecer el discurso expositivo y ofrecer una visión más completa y fiel de la evolución de sus enseres, la corporación del Madrugadá ha completado la reconfiguración de la escena del misterio del Señor de la Sentencia tal y como la ideó originalmente el escultor Antonio Castillo Lastrucci.

Para lograr un mejor lenguaje expositivo y proteger las piezas patrimoniales, la Hermandad ha optado por una solución innovadora: ante la imposibilidad de exponer la canastilla original del paso por motivos de conservación, se ha incorporado una simulación simplificada del canasto. Esta estructura eventual permite contemplar en todo su esplendor las cartelas y la imaginería secundaria ejecutadas por Luis Ortega Bru, evitando las manipulaciones periódicas del enser original y garantizando su correcta preservación tras evaluar su estado actual.

El conjunto histórico se completa con piezas clave recuperadas para la ocasión:

  • Candelabros primitivos: Cedidos temporalmente gracias a la colaboración de la Hermandad del Carmen de San Gil.
  • Jarras de plata antiguas: Piezas tradicionales que pertenecieron al antiguo paso de misterio.
  • Túnica regionalista (1910): Obra emblemática de Juan Manuel Rodríguez Ojeda que preside el centro de la composición, ocupando el lugar exacto donde se situaría la imagen del Señor.

Con el fin de estos trabajos de adecuación, el visitante puede contemplar la escena proyectada por Lastrucci en su boceto de 1923 y estrenada en la Semana Santa de 1928, ofreciendo un recurso didáctico y riguroso sobre la historia de la cofradía. La única salvedad respecto al conjunto de la época es la presencia del centurión romano, realizado posteriormente por Luis Álvarez Duarte en 1978.

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