La filial sevillana someterá a cabildo la restauración de la Virgen y el Santísimo Niño Jesús.

La Hermandad de la Virgen de Araceli afronta una de las citas más determinantes de los últimos años para su patrimonio artístico y devocional. La Junta de Gobierno, reunida en Cabildo de Oficiales, ha convocado de forma oficial a todos sus hermanos mayores de 18 años a un Cabildo General Extraordinario, amparándose en el mandato de la Regla LXVII de la corporación. El objetivo central de la asamblea será someter a votación la propuesta de restauración de las imágenes de Nuestra Señora de Araceli y el Santísimo Niño Jesús.
La convocatoria está fijada para el jueves 3 de diciembre de 2026 en las dependencias de la Parroquia de San Andrés, sede canónica de la hermandad. La primera citación tendrá lugar a las 19:00 horas, mientras que la segunda y definitiva se iniciará a las 19:30 horas. Desde la junta directiva se ha subrayado la importancia y la obligación moral de la asistencia de la nómina de hermanos, dada la trascendencia de la intervención que se pretende acometer sobre dos piezas clave de la imaginería de gloria hispalense.
El orden del día estipulado arrancará con las tradicionales preces, a las que seguirá la lectura y aprobación, si procede, del acta de la sesión anterior. Acto seguido se abordará el punto sustancial de la jornada: la presentación del proyecto y la votación para la restauración de ambas tallas, concluyendo la reunión con las preces finales.
Una obra singular nacida de una ofrenda personal
El conjunto que forman la Virgen de Araceli y el Santísimo Niño Jesús posee un hondo valor histórico y sentimental para la corporación. Se trata de una imagen de vestir que evoca la fisonomía de la Patrona de Lucena, pero ejecutada bajo la inconfundible impronta plástica de Antonio Castillo Lastrucci, marcada por la dulzura de sus rasgos marianos.
La historia de la talla guarda además un matiz especial: Lastrucci la realizó sin cobrar honorario alguno, concebida como un homenaje y devoción personal hacia su madre, que llevaba por nombre Araceli. Bendecida el 12 de octubre de 1944 por el cardenal Pedro Segura en San Andrés, la imagen sufrió en sus primeros años un fortuito incendio en su altar de cultos que obligó a una intervención de urgencia, asumida por el propio taller del imaginero para devolverle su impronta original.
La Virgen luce el característico rostrillo de plata, ráfaga, cetro y rosario en la mano derecha, mientras sostiene con la izquierda al Niño Jesús, quien porta la bola del mundo. Tras más de ocho décadas presidiendo la devoción aracelitana en la capital andaluza, los hermanos tendrán en su mano la decisión de autorizar los trabajos de conservación que garanticen el futuro de este legado artístico.