La Anunciación se tiñe de incienso, de morado Jueves Santo, de esencia, de regionalismo y de sobriedad. El besamanos a Nuestro Padre Jesús con la Cruz al Hombro, en el clásico y portentoso altar al que nos tiene acostumbrado la Hermandad del Valle, es señal inequívoca de que la Cuaresma está a la vuelta de la esquina.