Querida madre… – La Firma Invitada

Querida Madre:
Hoy tras años vuelvo a dirigirme a TI, a decirte lo que siento, lo que siente una hermana tuya.
Autora del artículo: Una hermana de las Siete Palabras

 

Ya han pasado unos años desde entonces, mi pelo ya tiene sus canas, mi piel se arruga, mis articulaciones y mi fuerza ya no son las mismas pero aquí estoy y estaré siempre para defenderte. Ya sabes que desde que nací me enseñaron a quererte, a creer en ti y mi FE aumentó con el paso de los años.

Éramos toda una familia unida el Miércoles Santo para verte: abuelos, tíos, primos, padres, hermanos, amigos …

 

 

 

Con el paso del tiempo han ido faltando pero sé que están contigo porque a una madre no se abandona,
una madre es quien te cría,
una madre es quien te cuida,
una madre es quien te ayuda,
una madre es quien te levanta,
una madre es quien te aconseja,
una madre es a quien te confías,
una madre es a quien le rezas.

 

En definitiva una madre es a quién has querido toda una vida y ella a ti.
Y eso has sido tú para mí, mi madre. A ti he ido cuando me he caído, me has escuchado, me has levantado, me has dado paz, te he pedido mil cosas y otras mil te he agradecido.

Para mí eres una madre perfecta con tus defectos pero perfecta. Y cuando llega ese Miércoles Santo y te engalanan y te ponen más reina aún de lo que ya eres, verte es sentir una presión en mi pecho que sólo puedo hacer lo que hago, y es llorar ante TI. Ya sabes que con mi primer trabajo me hice yo misma hermana de las 7 palabras, salí varios años de nazarena acompañándote hasta que mi salud me impedía hacer todo el recorrido. Pero cada año te acompaño lo que puedo hasta que tu recorrido finaliza y vuelven a dejarte en tu sitio. Siempre cojo una flor, flores que conservo de cada año porque son como llevarme a casa un pedacito de ti.

A mis hijos los he criado también queriéndote como yo te quiero y hoy en día te acompaña uno de ellos. Recuerdo el primer año de su salida. Fue como darle el relevo y fue la sensación más bonita que pude tener, porque mi orgullo de verle vestido de nazareno y acompañándote me embargaba. Otra generación, gracias a Dios, tenía el testigo de este amor.

Pero hoy te escribo ante el dolor de nuevo. Ya sabes que somos muchos los hermanos que pertenecen a las 7 palabras pero hay una parte de ellos que no saben lo que es querer a una madre. Ya lo hicieron en el 2002 y a las votaciones nos volcamos, los que sí sabemos el significado de esa palabra, que a ellos les queda grande el pronunciarla, “MADRE”.

Sé que dicen que fuiste un ángel
Y qué!
Sé que dicen que tienes unas manos grandes
Y qué!
Sé que dicen que no eres perfecta
Y qué!

¿Alguno de nosotros lo somos? ¿Alguno rozamos esa perfección? ¿Quizás Dios nos creó a todos iguales? La respuesta la sabes y es NO. Lo que importa es la Fé, la fé con la que se quiera y el amor que se te tenga, y ellos no conocen ni una cosa ni otra. ¿Una madre acaso cuando pare y ve a su hijo, lo ve perfecto? No, pero es lo más grande del mundo. Para nosotras, las madres, es una “Perfección” hecha realidad.

Es como si cuando eres mayor te enteras de que has sido adoptado. ¿Dejarías de querer a esa madre? ¡Nunca! Porque ella y solo ella es quién te ha amado como nadie aunque no te haya parido. Hablamos hoy en día de los derechos, pero para mi esos derechos van referido a todo. ¿Quién tiene derecho a que unos pocos decidan meterte en un cuarto, abandonarte y poner a otra en tu lugar? Yo al menos no lo voy a permitir, porque esa imagen que quieren poner, ésa NO ES MI MADRE! Ella no me dice nada, tú eres y serás siempre parte de mi alma, de mis recuerdos, de una parte muy importante de mi vida.

¿Sabes madre? Sólo pienso en ésos que no te quieren. Y me da pena, mucha pena sobre todo de sus familias. Te abandonan como quien abandona un animal, como quiénes quieren meter en residencias a sus padres porque estorban, quiénes abortan porque un hijo molesta …. ¡Qué pena!

Con esta reflexión sólo me viene decirte lo que tu hijo en la cruz dijo: “Padre, perdónalos porque no saben lo que
hacen”.

Yo al menos no sé vivir sin verte en la parroquia o en tu paso cada miércoles rendiéndote pleitesía como te mereces. Y mi casa seguirá llena de cuadros, con tu imagen porque una madre nunca se olvida. Espero y confío en la Junta de Gobierno, espero que recapaciten porque ésto ya no tiene ni pies ni cabeza.

Lo que si tengo claro es que si lo hacen, la decepción será tremenda, el dolor inhumano que van a provocar será tremendo y la pérdida de herman@s también, porque aquí acabaría una tradición, una tradición de tantísimos años.

Sólo me queda decirte GRACIAS, GRACIAS POR SER TÚ, MI VIRGEN, MI MADRE, MI FE, MI APOYO Y MI ILUSIÓN. GRACIAS POR UNIR GENERACIONES EN TORNO A TI Y GRACIAS POR EXISTIR DENTRO DE TUS IMPERFECCIONES COMO DIJE ANTES.

SIEMPRE A TUS PIES, MI REINA Y SEÑORA NUESTRA DE LA CABEZA.

Una hermana.

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