El compadreo – Minion Capillita

Hola amig@s! ¿Qué tal? ¿Estáis vivo o Filomena ha acabado con vosotros? Si aún os late el corazón, no os preocupéis, que algún día os quedaréis helados…

¿Alguien tiene dudas de que aunque nos sobrecoja una pandemia mundial sin precedentes, en el mundo cofrade sigue existiendo el compadreo? ¿Alguien tiene dudas de que, a pesar de la grave crisis económica en la que estamos sumergidos, con familias enteras pasando hambre y auténtica necesidad, aún sigue habiendo señores que tejen votos a base de convidar a sus afiliados?

Sí, el término afiliado, propio de un partido político, se ajusta perfectamente a lo que a día de hoy se considera una candidatura en una hermandad. ¿En qué se diferencian? En ambos casos hay campañas electorales con costes sobrehumanos, en algunos casos costeados con fondos de la propia hermandad. En ambos casos existen invitaciones y tratos de favor, y por supuesto, el compadreo. En ambos casos existen tratos y acuerdos sin escrúpulos, sin importar lo que puedan llegar a opinar terceras personas. En ambos casos se llegan a los insultos, descalificaciones y amenazas, y esto no es un disparate eh, sino, indaguen un poquito en Parque Alcosa. En ambos casos, el poder llega a cegar y solo preocupa ganar, ganar y ganar.

Iluso de mí, en mi mundo cósmico y amarillo, pensaba que el coronavirus lograría sacar todo lo bueno de cada uno, pero claro, Sevilla no es una película de Bambi, se parece más bien a Kill Bill. Que se salve quien pueda, porque aquí nadie tira piedras, ya que todos tienen pecados. Aquí el que menos tira acusaciones e injurias a través de las redes sociales, incluso a través de los perfiles oficiales de las hermandades. ¡Qué disparate!

Cuando llegan las elecciones, aparece un término que me encanta, porque ya se ha convertido en familiar para todos; el compadreo. El compadreo se define como esa relación cordial, que luego se torna en amistosa, pero cuyo fin nunca es desinteresado, sino que solo busca un objetivo concreto; llegar al poder. Y si yo llego al poder, tú que eres mi compadre, o al menos hacemos como que lo somos, te coronarás. ¿Hay dinero de por medio? ¿Hay otros tratos de favor? Hombre, han llegado a rular hasta Play Stations en estos casos, pero de ahí a que haya dinero de por medio es una acusación muy grave que no puedo hacer, aunque todos ustedes que me leen ya saben la respuesta real. Pero no se confundan, el compadreo nunca es amistad, y los favores se acaban pagando.

Después de que hayan pasado cuatro meses de las elecciones complejas celebradas en San Esteban, donde se enfrentan dos candidatos muy diferentes, siendo uno más espléndido en sus promesas que otro, ahora empiezan a llegar las primeras decisiones. Como saben, era un rumor a voces que volvería la Agrupación Musical Virgen de los Reyes tras el misterio de la Puerta Carmona. Ahora, muchos lo pueden calificar, y con razón, de tratos de favor, de cambio innecesario o de decisión disparatada. He llegado a leer hasta de dar un paso atrás. Sinceramente, mi opinión, es que esta es la consecuencia de un sin fin de decisiones absurdas tomadas años atrás en San Esteban.

Sin comprensión, se decidió echar a Virgen de los Reyes de San Esteban, teniendo en cuenta que había una vinculación histórica y muy positiva entre ambas partes desde hace años. Se contrata a Redención, grandísima banda y de las mejores actualmente. Y ahora se les echa sin un motivo ni justificación aparente, ya que la banda ha cumplido en todos estos años de contrato, solo porque hay un cambio de junta y ésta es más a fin a otra banda.

¿Es justo que se eche a Redención? No. ¿Es justo que en su momento se echase a Virgen de los Reyes? Tampoco. Quizás el problema no es que ahora se eche a Redención, el problema es que hace años se echó a Virgen de los Reyes por el mismo motivo, y dentro de unos años volverá a pasar pero a la inversa, o en lugar de volver a entrar Redención, entrará Arahal, Estrella de Dos Hermanas, Valme o cualquier otra.

Es desesperante e injusto que en las hermandades se sigan tratando a las bandas como monigotes, sin tener en cuenta que son colectivos numerosos, formados por corazones ilusionados que trabajan durante años sin buscar beneficio a cambio, y que se dejan la piel por alcanzar su sueño. Pero sin embargo, en las elecciones de las hermandades, las bandas son una simple carta. Una carta con poco peso en esta partida de póker. Una carta que va y viene para intentar contentar a un sector de la hermandad, ganar repercusión social o simplemente, para ofrecer lo contrario que tu adversario.

Por eso, hay quien apuesta por volver a una agrupación en San Bernardo o por traer bandas de cada vez sitios más recónditos. Porque en las elecciones, el marketing musical se ha convertido en una forma de intentar ganar “fama” en las redes sociales, aunque después en las urnas te veas con menos votos que Soraya en Eurovisión.

Quién dice bandas dice capataces, que son echados sin sentido y sin explicación aparente (de eso en el Arco saben bastante), vestidores (cuya labor nunca había sido cuestionada hasta meses antes de las elecciones) o incluso hasta tus propias imágenes. Sí, ya esto es el colmo de la falta de ética y amor, apostar en unas elecciones por cambiar a tu imagen titular. Lo que son las cosas, ¿verdad?

Es lícito que cualquiera se presente y cualquiera pueda presentar sus proyectos. Es lícito y es de ser razonable aceptar la derrota en las urnas, siempre y cuando ésta sea justa y no porque ha habido votos manipulados o hasta hermanos difuntos han votado. Es lícito que luches por conseguir tu objetivo, pero ya caer en menosprecios, faltas de respeto y acusaciones varias…está fuera de lugar. Qué pena que se olvide que estamos hablando de hermandades y que hemos venido a ellas a servir.

Pero claro, nos olvidamos de que aquí lo que importan son las apariencias, el ganar estatus social o el creerte alguien por llevar una vara o ser amiguito del que lleva la vara. Esa es la pena, que el mundo cofrade se ha convertido en el “Lluvia de Estrellas” del siglo XXI. Personas, con vidas vacías y planas que no los conoce ni el panadero, pero que pasan por la puerta mágica de su iglesia y rápidamente se enfundan su traje, para el que tuvieron que embargar hasta el Seat Panda para comprárselo, y ya se sienten señores. Pero señores, por mucho traje caro que ustedes se pongan, las hermandades no lo son todo. ¿De qué sirve ser hermano de ocho hermandades y presumir de tu vida de hermandad y de lo que quieres a tu titular, si en tu vida privada eres mala persona?

Ese es el problema, que hoy en día se presentan muchas personas cuya valor como seres humanos deja mucho que desear. Que depositan sus frustraciones políticas en el mundo cofrade y que no les importa acabar con lo que salga a su paso, ya sean bandas, capataces o hasta con el que enciende las velas. El caso es que yo gane peso y nunca falte en mi entorno el “sano” y abundante compadreo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s