¿Qué está pasando? – Minion Capillita

Hola amig@s! ¿Qué tal? El mundo cofrade está descontrolado y avanza, sin rumbo, sin control y a la deriva.

Ingenuo de mí y de mi pequeño cerebro amarillento, pensaba que la pandemia traería consigo un sentimiento de unión, hermandad y familiaridad, dejando de lado los piques y decisiones absurdas a cualquier precio y bajo cualquier condición. Pero me doy cuenta, por cada día que pasa, que esto se está yendo completamente de las manos.

Hubo un tiempo en el que cuando se producían cambios en las juntas de gobierno no se generaban cambios tan bruscos en las hermandades. Curiosamente, tras los últimos comicios celebrados en el Parque Alcosa, una ola ha sacudido a esta hermandad y han venido cambios por doquier. ¿Se ha mejorado? ¿Se ha limpiado todo lo que había? ¿Han salido perjudicadas partes que no debían? Con el cambio de junta, era casi evidente de que los capataces perderían su lugar, pues el capataz general de la cofradía era el hermano del anterior hermano mayor, el cual precisamente no ha acabado muy bien con la actual junta de gobierno. Y quizás no sea precisamente por culpa de los entrantes.

Pero lo que todos se preguntan es, ¿qué ha pasado con la banda? ¿Por qué se ha decidido prescindir de la Estrella de Dos Hermanas? ¡OJO! Que se apuesta por una banda, bueno, un «bandón» que tiene una clase y un nivel inmenso y que debería tocar todos los días en nuestra Semana Mayor, pero, ¿qué ha pasado para que después de tantos años se acabe de golpe y plumazo con la Estrella? ¿Por qué se ha decidido cambiar de estilo musical? Me llama la atención, porque las últimas veces que hemos tenido cambios de estilos musicales en hermandades, como Montesión, Santa Genoveva o Rosario de San Jerónimo ha sido para pasar de cornetas y tambores a agrupación musical, pero a la inversa, resulta raro.

Es lógico que para gustos los colores, pero, ¿todos los que están en una junta de gobierno están capacitados para tomar decisiones sobre música? ¿todos se creen con la potestad de determinar un repertorio o los designios de una hermandad?

Y luego están los que, a base de insultos, tienen mal perder y malmeten contra la junta de gobierno entrante. Personas que no son siquiera hermanos, simplemente allegados, amigos o antiguos cargos de instituciones. Dejen trabajar. No me voy a meter en que los cambios me gusten o no o estén bien o mal. Pero dejen trabajar. Porque nos olvidamos de que esto es una hermandad, no un partido político, y menos, una guerrilla armada.

Las hermandades están cada vez más destruidas por dentro, y un claro ejemplo de ello es lo que está sucediendo en el Cachorro. Hasta tres candidaturas concurrirán en los comicios de este año. Tres. ¿De verdad que esto beneficia? ¿De verdad que nos van a intentar vender la moto de que esto no es malo y no significa que haya fractura interna? Yo pensaba que era cosa de «las hermandades grandes», pero es que ya cualquier candidato de cualquier hermandad genera su propia campaña sociopolítica por las redes sociales, creando sus propios perfiles y diseños para intentar ganar adeptos, o mejor dicho, apoyo de los medios y de las fuerzas potentes de presión en el mundo 3.0.

No sé qué va a pasar y cómo va a terminar todo esto, pero desde luego que las cofradías se encuentran en detrimento claro. Dice Florentino que el fútbol está en horas bajas, pues yo creo que las cofradías están ya en el descuento. ¿Dónde quedan aquellos tiempos en los que una Hermandad era eso, una Hermandad? Ojalá me equivoque, pero esto está tomando unos derroteros que no me gustan nada.

Que me expliquen por qué no se duda en suspender las procesiones de cualquier tipo y cualquier modelo de culto externo, pero sin embargo, se debate en aplazar unas Fallas o unos San Fermines, cuya concentración social masiva va además seguida de un alto índice de personas con actitudes incívicas, en las que el alcohol toma protagonismo. Si desde dentro solo sabemos destruirnos y ponernos piedras en el camino, ¿quién va a alzar la voz contra la curia y contra los órganos políticos que nos toman a los cristianos y a los cofrades por el pito del sereno?

Menos convocatorias de prensa y desayunos informativos, y más interesarse por los hermanos, especialmente, por aquellos que desde hace mucho no van a la hermandad por problemas personales con ciertos sujetos que las han hecho su propio cortijo. O por qué no, interesarse por quién no puede pagar la luz, el agua o la cuota. Pero de verdad, no de cara a una entrevista, sino de verdad. ¡Eso es ser buen cristiano, miarma!

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