Así no, Sevilla…así no – Minion Capillita

Hola amig@s! ¿Qué tal? Si mis opiniones dominicales llegan a alguien del entorno del señor Asenjo, me daré por satisfecho. Sevilla es una ciudad de siglos, pero parece construida por Monseñor que se niega a marcharse de ella como el niño que se niega a dejar su chupete.

Qué pena me da de ver lo que hizo Sevilla el pasado jueves. Junio de 2021, 15 meses de pandemia y ritmo frenético de vacunación, pues poca diferencia hay con respecto a mayo de 2020, cuando se celebró el Corpus en la Catedral. Nuevamente, un acto íntimo, privado, interiorista, espiritual y basado en la más absoluta austeridad. Pudieron entrar asistentes al acto, claro está, pero de nuevo se produjo lo del año pasado, una misa sin más. Una misa sin más que acabó con Asenjo portando al Santísimo en sus manos en una breve procesión claustral y saliendo a bendecir al pueblo a la Puerta de la Asunción.

No sé por qué, pero tengo la sensación de que este señor es feliz así. Tengo la sensación de que Juan José Asenjo disfruta con este formato de Corpus. Una misa solemne, todo el mundo sentado en su sitio, y él precedido por un cortejo excesivamente corto que antecede al representante de Palacio en Sevilla. Algo que me denota, además de su afán por aportar austeridad a todo, que se busca la lejanía con las masas sociales y sobre todo, que él es mejor portador del cuerpo de Cristo que la propia custodia de Arfe.

No se puede tolerar que el Corpus, que se estaba consiguiendo en los últimos años que fuese la fiesta del pueblo, sin distinción de clases, se convierta nuevamente, aprovechando la tesitura de la pandemia, en una ceremonia elitista reducida a un número de privilegiados que pueden presenciarla en vivo, quedando el pueblo excluido de dicho ritual. Por supuesto que hay un aforo debido a la pandemia, pero qué casualidad que los que tienen que entrar entran. Y no hablo solo de autoridades, hablo también de ciertos personajes, familias reconocidas, personajillos varios y enchaquetados cofrades. Sujetos que, lejos de saber a lo que acuden, lo hacen simplemente por salir en el plano y por tener una excusa para estar en la calle esa mañana, codeándose con la “cream de la cream” y tomarse después su café espumoso con tostada de jamón serrano.

Otra ciudad, en este caso Granada, nos vuelve a adelantar por la izquierda. Lo que se ha hecho en Granada me ha generado una envidia tremenda y una frustración por ver que estamos atados de pies y manos por un señor que se ha acomodado en su trono y que ni se va ni deja actuar. Granada realizó una procesión claustral por el interior del templo como Dios manda, con el Santísimo en unas pequeñas andas y dando la posibilidad de que diversos cofrades pudiesen portarlo. Aquí no, aquí preferimos que sea la curia la única que pueda acercarse a Jesús Sacramentado y que ellos sean los que marquen los tempos.

Una vez más, auténtico desfase. Una vez más se limita el acceso a la Catedral y se agolpa la gente tras una verja en la Avenida de la Constitución para ver tres minutos a Dios. Solo puedes verlo cuando la curia quiere y como ellos quieren, es decir, tras una verja que separa el cielo del pecado, que separa a la élite del resto, que marca la distancia con los que amamos la proximidad y la fe popular. Deja tantos titulares este Jueves de Corpus, que podrían llamarme hereje si los dijese todos.

Luego están los frikis. Lo de esta ciudad con las cámaras y los teléfonos móviles ya roza lo enfermizo. Nos estamos olvidando del verdadero valor de las cosas y le estamos perdiendo el respeto a las imágenes sagradas, y en este caso, a Jesús Sacramentado, que es peor. Decenas de fotógrafos con sus respectivos aparatejos invadiendo el espacio de quienes se acercaron solo para arrodillarse y ver a Dios. Una auténtica vergüenza que se busque antes la instantánea que el decoro. ¿Aquí no importa, no? ¿Aquí la austeridad da igual no? Si puede salir en la foto mañana de los principales diarios locales, en portada, pues mejor, ¿no es cierto? Una desfachatez. Y ya no es solo que se permita a los medios, ya es que cualquier personaje con una cámara apelotonándose, sin importar que vivimos en pandemia, buscando una foto sin sentido.

Y así, sin pena ni gloria, ha pasado el Jueves de Corpus. Sin pena ni gloria pasó la Semana Santa y sin pena ni gloria pasará el 15 de agosto. Esto es lo que nos queda. El título oficial ha cambiado, y ahora es administrador apostólico, pero mientras siga ocupando su trono, estamos condenados a decreto tras decreto, viendo como otros cristianos empiezan a recuperar su religiosidad popular mientras que aquí nos conformamos con pegar la cara a una verja para ver a Dios. El pueblo de Sevilla no debe rendirse, debe luchar por recuperar lo que es suyo. Espero que se trabaje desde ya por una festividad de la Patrona como Dios manda, y no sucedáneos como los que se vieron el jueves. Sé de alguno que ya tiene pensado lo que va a hacer, y que no piensa abrir ni una sola puerta de la Catedral, pero como no se pongan límites, volverán a considerar que las imágenes les pertenecen y que la fe popular es un mito.

Por cierto, la foto es del año pasado, no de 2021. Preferí esa, sin mascarilla, creo que tuvo más impacto visual en los tabloides del día siguiente. Al fin y al cabo, en eso se ha convertido la religiosidad popular, ¿no? En una foto, tras una verja, tras una pantalla, tras un cristal…pero en una foto, solo palpable para la jet social.

Un comentario

  1. A ese tío no le gusta ni la semana santa, ni el corpus ni las virgenes de glorias. Que el arzobispo nuevo cambie el decreto ese de mierda

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s