Termina la restauración de los respiraderos del palio de Santa Cruz

Realizada por el taller de orfebrería Delgado López y por Francisco Carrera Iglesias.

La Hermandad de Santa Cruz ha anunciado la culminación de la restauración de los respiraderos del paso de Nuestra Señora de los Dolores realizada por el taller de orfebrería Delgado López y por Francisco Carrera Iglesias. Una restauración orientada a realizar labores de mantenimiento de las piezas con el objetivo de que recuperen todo su esplendor.

El diseño del paso de palio de Santa Cruz fue aprobado en Cabildo General Extraordinario celebrado el 29 de mayo de 1962, en base a un proyecto de inspiración neorrenacentista presentado por Emilio García Armenta. Su estreno tuvo lugar el Martes Santo de 1965. En el taller del autor antes referido se realizó toda la labor de orfebrería en metal plateado, a excepción de la candelería que sería posteriormente sustituida.

La labor de bordado fue completamente realizada por Guillermo Carrasquilla. El techo de palio es de terciopelo color burdeos y se comenzó a bordar en 1964 para ser definitivamente concluido en 1966; neorrenacentista como todo el conjunto, fue bordado por Guillermo Carrasquilla, quien utilizó hilos de oro y de seda en color, que se alternan con piezas en metal dorado. Su gloria está constituida por un óvalo en cuyo centro se recoge una imagen de la Virgen semejante a la tradicional representación de una Inmaculada en el momento que es coronada por dos ángeles bajo la presencia de la simbología del Espíritu Santo; cabezas de ángeles rodean los pies de la Señora, mientras que otras de mayor tamaño se observan repartidas por el techo del palio. Todas estas tallas fueron realizada en madera estofada y policromada por Rafael Barbero Medina. Las caídas, realizadas por el mismo autor que el techo de palio, y también en terciopelo de color burdeos, penden de una breve crestería sostenida sobre doce varales que acaban en remate superando el espacio del conjunto. Los bordados se realizaron en hilo de oro acompañado de hilo de seda de color.

Pendiendo de un ancho moldurón, los respiraderos bordados al igual que el palio entremezclan labor de orfebrería, y dejan ver cabezas de querubines realizadas en marfil por el ya citado Barbero Medina. Los faldones, en el mismo tejido y color que el palio luce ocho broches bordados en oro por Francisco Carrera Iglesias. A cada lado de la parte trasera lucen dos faroles de gran tamaño y otros dos más pequeños que hicieron las veces de candelabros de cola hasta que se estrenaron los actuales, ejecutados por Manuel Seco Velasco en 1977.

La candelería actual es de alpaca plateada y fue realizada por los Hermanos Delgado en 1.988. Se completa el conjunto con 6 jarras de entrevaral – 4 de 45 cms. y 2 de 26 cms.), a juego con otras ocho más pequeñas que se sitúan en la delantera del paso. Finalmente citaremos el llamador que representa el corazón de María atravesado por siete puñales, y el relicario que conteniendo las reliquias del beato Marcelo Spínola va situado ante la peana, realizado en plata de ley por los Hermanos Delgado.

Todo el paso ha sido restaurado reciente por completo hace pocos años, correspondiendo la parte de bordados a Francisco Carrera Iglesias, y la de orfebrería a los Hermanos Delgado. Finalmente digamos que la parihuela mide 3, 30 m. X 2,05 m., teniendo cabida en sus trabajaderas para 30 costaleros.

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