¿No les da vergüenza? – Minion Capillita

Hola amig@s! ¿Qué tal? Una semana después, todavía quedan coletazos en Sevilla de la polémica del palo en el derbi de la Copa del Rey. Se demuestra que incívicos y descerebrados hay en todas partes, y eso, conlleva a darnos cuenta el tipo de sociedad que estamos construyendo. Curiosamente, se puede extrapolar a todos los ámbitos sociales.

¿Por qué el culpable encima es el damnificado? Se preguntaban los sevillistas. ¿Por qué deben pagar justos por pecadores? Se preguntaban los béticos. ¿Por qué se juega el partido sin Jordan en el campo y no se sanciona a los jugadores béticos por las mofas vertidas?, opinaban sevillistas. ¿Por qué no se sanciona a Jordan y a Lopetegui por el teatro montado?, opinaban béticos.

A mí me da igual el fútbol, y más tantos días después. Lo que me avergüenza es ver el tipo de sociedad que estamos creando. Una sociedad en la que el insulto fácil, la mofa pública, los ataques por redes sociales o las agresiones están a la luz del día y se incita a mirar al otro lado.

Si lo sucedido en el verde lo extrapolamos al ámbito cofrade. Parece ser que nos hemos acostumbrado a asentir con la cabeza y a aceptar el viento como nos venga, aunque nos tumbe de un plumazo. Nos hemos acostumbrado a que Palacio o los señores de San Gregorio hagan y deshagan a su antojo, demostrando una falta de coherencia, sentido común, amor por Sevilla e interés tremendo.

A mí me da vergüenza que hoy domingo quedan 77 días para el Domingo de Ramos, 75 para que comience la Semana Santa, y no han tenido valor de buscar soluciones. Después de dos años de sequía. Dos años, eh. Que se dice pronto. ¡Qué vergüenza más grande! ¿A qué esperan? ¿A las elecciones que están a la vuelta de la esquina? ¿De verdad vamos a tener una Semana Santa, la primera en tiempos de pandemia, con una calle Sierpes ratonera? ¿De verdad vamos a tener una Semana Santa, la primera en tiempos de pandemia, con una Madrugá más insegura si cabe?

A mí no me vendan ustedes la moto de que la Semana Santa de Sevilla es segura, y menos en los tiempos que corren. Que hoy en día, igual que un majara lanza un palo a un futbolista, le lanza algo a una imagen. ¿O es que no recuerdan lo sucedido con la Estrella? La diferencia es que ahora todo el mundo tiene un móvil en la mano y queda grabado, por no hablar de que hay valentía para defender lo nuestro. Pero si hemos tenido en los últimos años amenazas de posibles actos vandálicos en la noche mágica de Sevilla, ¿quién dice que este año, tras dos de parón, no va a haber alguien maquinando algo? Esto es preocupante, y no veo a nadie actuar.

El Martes Santo es un caos. San Esteban otra vez perjudicada. El Martes Santo al revés no se permite por los señores de San Gregorio, pero tampoco buscan una solución viable. ¿Por qué no volver entonces al plan mantenido hasta 2017? ¿Vuelve a haber hermandades de primer y segundo nivel? ¿Soportará el Consejo las presiones del exigente abonado que se indigna al ver que las tres últimas hermandades del día son de negro?

Al margen del Domingo de Ramos, cuya Cuesta del Rosario es capítulo aparte, el premio gordo se lo lleva la calle Orfila el Miércoles Santo. ¿Y qué hace el Consejo? Nada. No hace nada ni pretende hacer nada. Al contrario, todo apunta a que ven con buenos ojos que los Panaderos amplíe su itinerario hasta la Gavidia, metiéndose tras las Siete Palabras y evitando que ésta pueda recular en caso de verse sorprendida por la lluvia como en 2019. Y la calle Orfila atestada de público, vallada y con actitudes incívicas desde primeras horas del día. Y todo esto, repito, en la primera Semana Santa post pandemia. Si con lluvias en el día ya había problemas por los retrasos, imagínense ante posibles circunstancias imprevistas.

¿No les da vergüenza que muchas ciudades ya hayan presentado sus carteles de la Semana Santa antes de FITUR y que Sevilla no? ¿En febrero? ¿De verdad? ¿Para qué? ¿Para colgarlo en escaparates de mercerías? ¿Así se vende la Semana Santa?

¿No les da vergüenza que si no fuese por el Círculo Mercantil Sevilla no tendría Museo de la Semana Santa? ¿Este año no se apuesta por «In Nomine Dei»? ¿Este año no interesa, no? Tras el desastre de 2021 de querer cobrar la entrada y que no les dejasen, han preferido callar y no hacer nada. Por todos es sabido que siguieron adelante con la exposición porque ya estaba montada, de lo contrario, no hubiese prosperado. ¡Ay, poderoso caballero don Dinero!

¿A quién benefició «In Nomine Dei»? ¿Por qué se maltrató a las hermandades vetándolas de exponer su patrimonio en altares en plena Semana Santa pero sí se permitía exponerlo en un espacio privado? Actuaciones sin sentido.

Llegarán las elecciones. Se volverán a ofrecer propuestas llamativas en pro de una nueva carrera oficial, de que entren hermandades de Vísperas en la nómina o de que se haga por fin realidad el museo cofrade. Pero bueno, mientras tanto, mientras que las urnas llegan, su respuesta será la misma, a pesar de la vergüenza pública que genera: «Lo estudiaremos». Pues sigan estudiando, porque ustedes no aprobarán nunca, y se les acaban las convocatorias.

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