La Hermandad de Monte-Sión cierra los acuerdos necesarios para devolver al Señor de la Oración en el Huerto a su altar.

Casi un siglo después de que las llamas destruyeran parte de su historia, la Hermandad de Monte-Sión se dispone a cerrar una de las heridas artísticas que dejó el fatídico incendio de julio de 1936. La cofradía de la calle Feria ha oficializado la firma de los contratos que dan luz verde a la ejecución material del nuevo altar para el Señor de la Oración en el Huerto, un proyecto diseñado por Gonzalo Navarro Ambrojo que busca recrear la fisionomía perdida de su capilla.
El histórico acuerdo, sellado en la tarde del jueves 9 de julio, marca el inicio de una cuenta atrás que culminará dentro de año y medio, en febrero de 2028, fecha prevista para la inauguración de la obra.
Para garantizar la excelencia de este complejo proyecto patrimonial, la junta de gobierno ha confiado las diferentes fases de la obra a cuatro de los artesanos más cotizados del arte sacro actual:
- La estructura de madera: Correrá a cargo de Enrique Gonzálvez, un referente en la carpintería religiosa desde el año 2000, conocido en Sevilla por intervenciones como la adaptación de la puerta ojival de la iglesia de San Martín o la carpintería del paso de la Humildad del Cerro.
- La ornamentación tallada: La labor artística de la talla recaerá en las manos de Francisco Verdugo. Con una trayectoria impecable desde 1995, Verdugo ha dejado su impronta en el retablo de la Hermandad de la Paz y en destacados pasos procesionales de Sevilla, Almería y la provincia.
- El brillo del oro fino: El restaurador David de la Paz asumirá el dorado del conjunto. Para ello empleará oro fino de la célebre casa italiana Giusto Manetti. De la Paz cuenta con un impecable currículum en el que destaca la reciente restauración del paso del Señor de las Tres Caídas de San Isidoro.
- El acabado y la policromía: La pincelada final la pondrá Eduardo Crespo, licenciado en Bellas Artes y especialista en conservación. De sus manos han salido piezas notables como el diseño de la túnica de Santiago del Cautivo de Santa Genoveva o la peana de Torreblanca.
Con la entrada de este proyecto en los talleres, Monte-Sión no solo enriquece de forma sobresaliente su patrimonio, sino que devuelve a Sevilla una estampa devocional clásica que se creía perdida para siempre.