Al Pregón le falta azúcar – Minion Capillita

¡Hola amig@s! Cojan palomitas, que voy a hablar del Pregón y de todo lo que pienso al respecto. Lo malo es que mi capirote es de rejilla y los golpes duelen más, pero bueno, “ciriazo” y al lío. ¡¡Feliz domingo!!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ver el pregón de la Semana Santa en la televisión, y me reitero, en la televisión, porque conseguir entrada es imposible, es como atravesar la puerta mágica de Doraemon y retrotraerte al siglo XIX. Más rancio, anquilosado en el tiempo, jerárquico y sin atractivo visual no puede ser.

Esta ciudad pasó del Lope de Vega al Maestranza hace ya varios años y aquel cambio fue considerado una revolución. A pesar de todo, se demuestra que algo se está haciendo mal, porque cuando algo lleva tantos lustros sin cambiarse, algo raro pasa. Mi padre me contaba que antiguamente era muy fácil ir al pregón, pues se podían adquirir las entradas e invitaciones sin problema. Ahora, en los tiempos de frikismo y de boom que viven las cofradías, resulta imposible pisar el Maestranza, aunque lo que se vaya a pronunciar en el interior sea un alegato político-religioso lejos de lo que debe ser un pregón de Semana Santa.

Por fortuna, Rafa Serna y José Ignacio del Rey volvieron a demostrar lo que es un pregón de Semana Santa, sin frases vacías de sentimiento cofrade y más propias de un mitin político.

Estoy harto de leer y de escuchar que el Pregón de la Semana Santa de Sevilla precisa de un cambio, de una revolución. Que el Pregón debería ser trasladado a otro sitio y dar la posibilidad de que el pueblo, porque el pueblo no es el erudito que va año tras año al Maestranza con su traje de Emidio Tucci, pueda visualizar el que debería ser el acto cofrade por antonomasia de la Cuaresma. Sevilla está todavía a años luz de hacer un pregón de Sevilla para Sevilla, al que puedan entrar los sevillanos, sin que se les mire por encima del hombro o su estatus social, libre para todos, y con un lenguaje del pueblo, sin política ni tecnicismos.

Yo soy de los que piensan que el problema no es tanto que el Maestranza se ha quedado pequeño, aunque sí que es cierto que se podría trasladar el acto a FIBES o al Cartuja Center, como que en esta ciudad gusta mucho un postureo. ¿Por qué no ser reserva un número concreto de entradas para ponerlas a disposición de los cofrades de a pie? ¿Por qué a la prensa se la hace meterse en una sala para ver el pregón por una televisión, como si de una rueda de prensa de Rajoy se tratase? ¿Para eso va el compañero al Maestranza? Para eso te quedas en tu casa o en la redacción, con un canasta y viéndolo tranquilamente en pijama tras planchar la túnica de nazareno.

Es una pena que entendamos por revolución que se meta música a un pregón, algo que implantó Lutgardo García hace escasos años. Es una pena que la que venden como la mejor Semana Santa del mundo tenga un pregón precario, clasicista, angosto y a años luz del de Málaga. Porque una vez más, Málaga nos adelanta por la izquierda.

No solo faltan efectos sonoros y lumínicos, música, proyecciones audiovisuales y dinamismo…es que también sobran cosas. Sobran todos esos señores y señoras que se sientan en sus tronos heráldicos tras el pregonero (que por cierto queda relegado a una esquina del escenario). Se aprovecha este acto para que estos señores demuestren, un día más, quiénes tienen el poder y quienes están arriba y quienes están abajo. Algo que nos recuerda al medievo, ¿no creen?

¿No podrían estar sentados en la primera fila del patio de butacas? Por no hablar que sobran todos esos señores y que solo debería haber tres cargos: alcalde, arzobispo y presidente del Consejo. Y el pregonero ubicado en el centro del escenario, sin atril y con micro de corbata. Hay que adaptarse a los nuevos tiempos. Que adaptarse no significa que la Municipal toque acordes de “Esperanza Macarena” en medio de un soneto, sino que se demuestre que estamos en el siglo XXI, porque es que el acto cada año tiene más polvo y es más añejo.

Ahora se nombra a una mujer y nos creemros que somos rompedores, cuando es algo normal en otras ciudades. Se nombra a una mujer como sinónimo de oportunismo, demagogia y con el objetivo de ser trendig topic. Nunca cuestionaré a Charo Padilla, pero para mí, la primera mujer pregonera mereció ser Irene Gallardo. Gran compañera y mejor persona.

¿La noticia es que habrá una mujer pregonera? ¿La noticia es que sonará “Madre Hiniesta? ¿Cuándo será la noticia que el pregón de la Semana Santa es el pregón de Sevilla? Un pregón al que todos podamos tener oportunidad de asistir, en el que si se quiere pueda actuar una banda de cornetas y tambores o una agrupación musical, que tenga más promoción, que sea dinámico, que sea en un lenguaje del pueblo y para el pueblo. Ya está bien de actos clasicistas que tienen como fin la comida posterior en un restaurante de cinco tenedores. Es el pregón de la Semana Santa de Sevilla, no de un club social o de un cortijo.

La nobleza y el clero abajo, y arriba (en el centro del escenario) solo el pregonero. Solo la voz del pueblo. A este pregón le falta azúcar y le sobra narcisismo.

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